lesmo
Poeta veterano en el portal
Mujer, cuando la Luna en tu aposento
penetra la ventana temblorosa
y llegando a tu lecho se te posa
en tan feliz y hermoso apartamiento,
procura en mí tal celo que al momento
quisiera ser cual esa blanca diosa
y cubrirte, cual ella es cariciosa,
entera con el manto de mi aliento.
Y desde donde arranca tu cabello
pasear en tu esbelto y grácil cuello
camino de tu pecho nacarado;
y de allí, peregrino, hacia tu vientre,
pues loco de pasión, cuando lo encuentre,
tal vez he de morir enamorado.