Felipe Fuentes García
Poeta asiduo al portal
(Con perdón de los espléndidos
sonetistas del foro por permitirme el divertimento.)
A Vicente Fernández-Cortes
Toma el arma muy suave, con cariño,
como quien acaricia su mascota,
que sales a cazar, al alba rota,
la fiera escurridiza y piel de armiño.
Fértil canana, asoma la paciencia
señales tras la caza en los abrojos;
si insistes en buscar y abres los ojos,
no es difícil que adviertas su presencia.
Tienes el bulto –¿ves?– ya frente a frente.
Parece que desea que lo abatas.
¡Dispara! ¡Sí, le has dado, felizmente!
Ojea ahora allí sobre las matas
y ¡mira, mira ante tus pies, yacente,
la bestia esquiva de catorce patas!
sonetistas del foro por permitirme el divertimento.)
A Vicente Fernández-Cortes
Toma el arma muy suave, con cariño,
como quien acaricia su mascota,
que sales a cazar, al alba rota,
la fiera escurridiza y piel de armiño.
Fértil canana, asoma la paciencia
señales tras la caza en los abrojos;
si insistes en buscar y abres los ojos,
no es difícil que adviertas su presencia.
Tienes el bulto –¿ves?– ya frente a frente.
Parece que desea que lo abatas.
¡Dispara! ¡Sí, le has dado, felizmente!
Ojea ahora allí sobre las matas
y ¡mira, mira ante tus pies, yacente,
la bestia esquiva de catorce patas!
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