Francisco Iván Pazualdo
Poeta veterano en el portal
Sortija
Sortija alaciada de arrecifes
preñados de unicornios,
en el interminable púrpura
de tus manos purificadoras,
en el brote de los papalotes
de fiebre decapitada
por la hoguera de tu cuerpo imperial,
en el matrimonio de los corales
de tus labios arrancando la herencia...
que te dejan los míos.
Sortija la de tus dedos palpitantes
latiendo caricias, enmarañando escollos
en la garganta satinada de las nubes
que por más blancas, más vírgenes,
¡ pero hay barcos que corren por tus piernas!
y van componiendo oleajes desnudando playas.
Sortija que parpadea primaveras
en los peñascos de tus pupilas,
pero hay madrugadas de incienso
posándose en el te amo, de cada despertar
y hay un interminable púrpura en tus manos
ahí donde gotea el tiempo; justo ahí, amándonos por siempre.
Sortija alaciada de arrecifes
preñados de unicornios,
en el interminable púrpura
de tus manos purificadoras,
en el brote de los papalotes
de fiebre decapitada
por la hoguera de tu cuerpo imperial,
en el matrimonio de los corales
de tus labios arrancando la herencia...
que te dejan los míos.
Sortija la de tus dedos palpitantes
latiendo caricias, enmarañando escollos
en la garganta satinada de las nubes
que por más blancas, más vírgenes,
¡ pero hay barcos que corren por tus piernas!
y van componiendo oleajes desnudando playas.
Sortija que parpadea primaveras
en los peñascos de tus pupilas,
pero hay madrugadas de incienso
posándose en el te amo, de cada despertar
y hay un interminable púrpura en tus manos
ahí donde gotea el tiempo; justo ahí, amándonos por siempre.
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