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Su Alberto (historia de un fracaso)

Bernardo de Valbuena

Poeta que considera el portal su segunda casa
Demasiado casual, aunque era cierto,

pero él estaba allí, justo a su lado,

fiel reencarnación de su pasado.

Era el mismo zagal, era su Alberto.


Era suyo ese mozo tan despierto

y nunca lo negó ni lo ha olvidado,

sujeto principal de lo rezado,

sin apenas pensar que hubiera muerto.


Dos maletas tan viejas como usadas

repletas de fracasos y descartes

y sus mil ilusiones no alcanzadas.


Eran todo su haber, sus malas artes.

Mas, ella lo esperaba complaciente

sin preguntas molestas…y sonriente.

 
Demasiado casual, aunque era cierto,

pero él estaba allí, justo a su lado,

fiel reencarnación de su pasado.

Era el mismo zagal, era su Alberto.


Era suyo ese mozo tan despierto

y nunca lo negó ni lo ha olvidado,

sujeto principal de lo rezado,

sin apenas pensar que hubiera muerto.


Dos maletas tan viejas como usadas

repletas de fracasos y descartes

y sus mil ilusiones no alcanzadas.


Eran todo su haber, sus malas artes.

Mas, ella lo esperaba complaciente

sin preguntas molestas…y sonriente.



Penélope siempre piensa que Ulises es el mismo Ulises que conoció en Ítaca. Pero el muy cabrón se hinchó a fornicar y fumar y beber y comer huevos fritos en grasa de bacon y dilapidó la exigua hacienda que sus padres un día le legaron.

Coño, parece que hablo casi de mí mismo.

Salidos
 
Última edición:
Hermoso soneto. Me recuerda al hijo pródigo. Un abrazo muy cordial.
Miguel
Más que al hijo prodigo, que también, mi intención era homenajear al emigrante en pos de un futuro más prospero que se deja el amor en el terruño y vuelve, desgraciadamente para él, sin conseguir su sueño. Y la imagen de la eterna espera es el broche.En cualquier caso, en breve voy a publicar la idea que tengo yo de la parábola del hijo prodigo, versión algo distinta de la religiosa clásica, aunque solo sea por el titulo. Un abrazo. Bernardo de Valbuena
 
Penélope siempre piensa que Ulises es el mismo Ulises que conoció en Ítaca. Pero el muy cabrón se hinchó a fornicar y fumar y beber y comer huevos fritos en grasa de bacon y dilapidó la exigua hacienda que sus padres un día le legaron.

Coño, parece que hablo casi de mí mismo.

Salidos
Menos lobos, caperucita con eso de hablar de si mismo, jajaja.Hasta has terminado con la palabra" salidos" en vez de saludos, como problema de un "lapsus linguae"....cosas de la escritura.Por cierto te ha faltado para acompañar a todos los "vicios" de Ulises terminar la jornada con unos "duelos y quebrantos" para quedarse un poco saciado.Saludos, Bernardo de Valbuena
 

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