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Súbito fulgor

Pessoa

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Súbito fulgor

las alas extendidas del silencio

renacen como un fénix

como un cauce desbordado

en el fondo de los tiempos



Mis infancias alojadas en ajados arcoiris

me mecen como álamos vibrátiles

me llevan indolentes

por las aguas apaciguadas

de la melancolía

mis infancias tan lejanas



Ojos preñados de inciertos futuros

colgados de los armiños imperiales

hacen sonar los clarines marchitos

desde las páginas de sucesos

que se orean en las bocas voraces

de las estaciones del “metro.”



Se llenan las avenidas ausentes de ciudades

que nunca fueron

con los restos de las multitudes

que aclamaban a sus ejércitos

renacen los fastos épicos

y el rugido de los cerebros vacíos.



Desde mustios pentagramas

las golondrinas vuelan a sus nidos del eterno retorno

mientras florecen los cantos de amor

en las sustanciosas estancias

con olor a caduceo



Vibrantes son las armonías de los juglares

y las damas de cónicos tocados

juegan con la cabeza de Holofernes

apeada de su resplandeciente tronco

en el fragor atardecido de la fiesta



Vigilia de caballeros a la sombra sabrosa de los ceibos

arrumbadas sus armaduras de acero

con alamares de serpientes enlazadas

mientras los caballos piafan a coro

con las veladas vestales sin sueño



Guiomares junto a medievales Orlandos

juegan en las horas postreras

del renacer de las miradas inquietas

surgen las melodías de arrabal

que algunos creían perdidas

en los quilombos ancestrales.



Las décimas cantadas en los ámbitos fugaces de los sueños

iluminan las justas poéticas de ayeres incompletos

trasnochando empedradas callejuelas

repletas de señoras que emprenden los caminos de regreso

aromas de amor difuso provienen de lejanos cuerpos

ya terminó la batalla y Narciso yace en el fondo del espejo.
 
Cada estrofa es un poema infinito. Las imágenes nos llevan a pasear por esos mundos del pasado, del presente y del futuro incierto, como si pudiésemos verlos y vivirlos todos al mismo tiempo. El recorrido fue muy enriquecedor. Muy agradecida por haber llegado y caminar un rato por aquí. GRACIAS por escribir Miguel. Mis abrabesos.
 
Súbito fulgor

las alas extendidas del silencio

renacen como un fénix

como un cauce desbordado

en el fondo de los tiempos



Mis infancias alojadas en ajados arcoiris

me mecen como álamos vibrátiles

me llevan indolentes

por las aguas apaciguadas

de la melancolía

mis infancias tan lejanas



Ojos preñados de inciertos futuros

colgados de los armiños imperiales

hacen sonar los clarines marchitos

desde las páginas de sucesos

que se orean en las bocas voraces

de las estaciones del “metro.”



Se llenan las avenidas ausentes de ciudades

que nunca fueron

con los restos de las multitudes

que aclamaban a sus ejércitos

renacen los fastos épicos

y el rugido de los cerebros vacíos.



Desde mustios pentagramas

las golondrinas vuelan a sus nidos del eterno retorno

mientras florecen los cantos de amor

en las sustanciosas estancias

con olor a caduceo



Vibrantes son las armonías de los juglares

y las damas de cónicos tocados

juegan con la cabeza de Holofernes

apeada de su resplandeciente tronco

en el fragor atardecido de la fiesta



Vigilia de caballeros a la sombra sabrosa de los ceibos

arrumbadas sus armaduras de acero

con alamares de serpientes enlazadas

mientras los caballos piafan a coro

con las veladas vestales sin sueño



Guiomares junto a medievales Orlandos

juegan en las horas postreras

del renacer de las miradas inquietas

surgen las melodías de arrabal

que algunos creían perdidas

en los quilombos ancestrales.



Las décimas cantadas en los ámbitos fugaces de los sueños

iluminan las justas poéticas de ayeres incompletos

trasnochando empedradas callejuelas

repletas de señoras que emprenden los caminos de regreso

aromas de amor difuso provienen de lejanos cuerpos

ya terminó la batalla y Narciso yace en el fondo del espejo.

En rojo lo de mi agrado, me quito el sombrero ya que logras crear imágenes que se van doblando o viceversa al ritmo del verso y le da una fluidez particular. ¡ Buen poema!
 
Última edición:
Súbito fulgor

las alas extendidas del silencio

renacen como un fénix

como un cauce desbordado

en el fondo de los tiempos



Mis infancias alojadas en ajados arcoiris

me mecen como álamos vibrátiles

me llevan indolentes

por las aguas apaciguadas

de la melancolía

mis infancias tan lejanas



Ojos preñados de inciertos futuros

colgados de los armiños imperiales

hacen sonar los clarines marchitos

desde las páginas de sucesos

que se orean en las bocas voraces

de las estaciones del “metro.”



Se llenan las avenidas ausentes de ciudades

que nunca fueron

con los restos de las multitudes

que aclamaban a sus ejércitos

renacen los fastos épicos

y el rugido de los cerebros vacíos.



Desde mustios pentagramas

las golondrinas vuelan a sus nidos del eterno retorno

mientras florecen los cantos de amor

en las sustanciosas estancias

con olor a caduceo



Vibrantes son las armonías de los juglares

y las damas de cónicos tocados

juegan con la cabeza de Holofernes

apeada de su resplandeciente tronco

en el fragor atardecido de la fiesta



Vigilia de caballeros a la sombra sabrosa de los ceibos

arrumbadas sus armaduras de acero

con alamares de serpientes enlazadas

mientras los caballos piafan a coro

con las veladas vestales sin sueño



Guiomares junto a medievales Orlandos

juegan en las horas postreras

del renacer de las miradas inquietas

surgen las melodías de arrabal

que algunos creían perdidas

en los quilombos ancestrales.



Las décimas cantadas en los ámbitos fugaces de los sueños

iluminan las justas poéticas de ayeres incompletos

trasnochando empedradas callejuelas

repletas de señoras que emprenden los caminos de regreso

aromas de amor difuso provienen de lejanos cuerpos

ya terminó la batalla y Narciso yace en el fondo del espejo.
Como esa batalla del coexistir, entre atmósferas urbanas... y al final la calma, que no sabemos si es derrota, o el cansancio del día. Magistrales tus versos siempre, querido amigo Miguel, es un placer leer, enhorabuena. Abrazos, felices días.
 
Abrabesos ropitellianos: qué hermosa distinción para mi humilde poema. Me dejas con esa trémula emoción de haber creado un pequeño universo unitemporal en el que pasado-presente y futuro se unen para dar cabida a los personajes del sueño. Una vibración que nunca yo hubiese percibido. Muchísimas gracias por destaparla, Ropitella. Te envío mi más cálido abrazo,
miguel
 
Súbito fulgor

las alas extendidas del silencio

renacen como un fénix

como un cauce desbordado

en el fondo de los tiempos



Mis infancias alojadas en ajados arcoiris

me mecen como álamos vibrátiles

me llevan indolentes

por las aguas apaciguadas

de la melancolía

mis infancias tan lejanas



Ojos preñados de inciertos futuros

colgados de los armiños imperiales

hacen sonar los clarines marchitos

desde las páginas de sucesos

que se orean en las bocas voraces

de las estaciones del “metro.”



Se llenan las avenidas ausentes de ciudades

que nunca fueron

con los restos de las multitudes

que aclamaban a sus ejércitos

renacen los fastos épicos

y el rugido de los cerebros vacíos.



Desde mustios pentagramas

las golondrinas vuelan a sus nidos del eterno retorno

mientras florecen los cantos de amor

en las sustanciosas estancias

con olor a caduceo



Vibrantes son las armonías de los juglares

y las damas de cónicos tocados

juegan con la cabeza de Holofernes

apeada de su resplandeciente tronco

en el fragor atardecido de la fiesta



Vigilia de caballeros a la sombra sabrosa de los ceibos

arrumbadas sus armaduras de acero

con alamares de serpientes enlazadas

mientras los caballos piafan a coro

con las veladas vestales sin sueño



Guiomares junto a medievales Orlandos

juegan en las horas postreras

del renacer de las miradas inquietas

surgen las melodías de arrabal

que algunos creían perdidas

en los quilombos ancestrales.



Las décimas cantadas en los ámbitos fugaces de los sueños

iluminan las justas poéticas de ayeres incompletos

trasnochando empedradas callejuelas

repletas de señoras que emprenden los caminos de regreso

aromas de amor difuso provienen de lejanos cuerpos

ya terminó la batalla y Narciso yace en el fondo del espejo.

Rico recorrido en distintos estadios donde se solapan pasado, futuro y presente. vivir todo
como en un tiempo y transmutar ese sueño vital donde el aroma difuso de las formas
dejan esa secuencia final cuando el impulso se rompe. disfrute de la lectura de esta
obra. saludos siempre de luzyabsenta
 
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