puroamor
Poeta fiel al portal
En tu piel nacarada mis deseos expío,
y se vuelven tus ojos, hacedores del cuento,
con que nutres los sueños, que en las noches ansío.
Moraleja inocente, con que nunca disiento.
Al posarse mis manos en tu pelo sombrío,
se me ofrecen tus labios, para darme el aliento,
con que pronto llenóse, de deleite el vacío,
resurgiendo ardorosos, los excesos que siento.
En las tardes que a veces, cavilando me quedo,
―por la forma de amarnos, y querernos sin prisa―,
la pasión se insolenta, cuando a tí te depredo.
Y caricias sedosas, ―en tus pliegues, premisa―,
abren fuentes termales,― en que siempre me hospedo―,
con la fuerza que quieres, y te tornan… sumisa.
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