Surrealisme

Israel_Gayosso

Poeta recién llegado
La botella repleta de arena sobre la mar
Cien segundo soldados
En la hora de la tertulia.


Chelos marcando la sinfonía
De dos soles
Que gritan sin sombrero,
Pero con bigotes de mariposas.


Atrás los capullos
Dando la vida a la vida
Dos enemigos en sus palmas
Tres focos tridimensionales.


Perverso o divino
Poseído por la locura
De los locos.


Mil moscas en su boca
Con ojos de doce redentores
Serenos y pulcros.
¡Sustancial!


Mostrándome una cuadricula tradicional
Y un holograma sollozando
Una gama de soledades.


Por delante la desnuda alma
Sin alfileres
Y por los lados, espadas de bombones.


El tiempo con las manecillas aplastadas,
Los seductores árboles comiendo
Aves al pasar y el violín disfrazado de arlequín.


Flagelando la ciudad de los relojes blandos
Donde las sirenas viven dormidas
Sobre el esfinge de Santa Teresa de Jesús.


Mosaicos blancos que me invitan a soñar
Pensando que cabalgo
Sobre la faz,
Imaginando que soy un pastizal
De cien mil hectáreas,
Donde tú puedes llegar a descansar.


Utopía de mi realidad banal
Cerebros sin las manos
Los pianos caminando con ramas secas
Asustados en la secadora del sol.


1904-1989


Ojos de la ambición de arte y color del oro
Gritando; ¡Dada! ¡Surrealista!
Las nubes de papel y de reencarnación,
De sillones como botones.


Pincel de bastón amando al delirio llamado
¡Descontrol!


Los escalones que me invitan a bajar el mundo real
Y yo con mis orejas que me elevo
-Colchones por si caigo-


Y el coro de la iglesia que me espera.
Los nudos dando albergue al que marca
La una, las dos o las tres
Si me vez, caigo de nuevo al revés.


¡Vamos serpientes de colores!
Azul como la ballena
Roja como las cuencas
Amarillas como la luna
Verde como el cielo
Y el último pigmento que me escupe.


Trazas sin los trazos
Brincos sin los codos de la butaca
Y refugios de la sanidad.


¿Pinto para morir?
¿O muero por vivir?


Encendamos la fogata del corazón
Mi pecho esconde los aplausos
Con labios carmesí.

¡Burbuja, burbuja!
¡Burbuja, burbuja!


Vientre dando luz a las rosas
Genio sin sepultura
Y estallidos del pincel.


Lienzo de carne y un cristo colgante
Sobre mi techo.


Cabellos de fogatas y un tigre que te espera.
Cuerpo enorme y piernas delgadas
Caminado por la calle del desconcierto.


¡Llueven, llueven!


Un cántaro de unicornios enraizados
Y un cuchillo de doble filo sonriendo.


Linternas con anteojos
Las lupas sin el aumento y un iris
Sin la fantasía de la pipa.


Siembra gotas en el desierto
Y en el océano nace una flor
Llamada Gala.


Óptico meticuloso
Con aires proclamados por la belleza
De la sangre.


Impresionante impresión impresionista.


Vida en el aborto
Y los cantares de los ángeles en ruina divina.
Cuerdas matemáticas
La mujer sin pechos en la guerra de la conciencia.


El pelar del gato sin mostacho
Y el collar de perlas en forma de crepúsculo.


Amamantado los cuartos
De los billetes, donde a Dios
No le conoces; pero ¡Le temes!


Mieles de libertad
Con sabores de ingenuidad
Para aquellos que no encuentren la verdad.


Las pestañas del frío verano
Y la cobija de los párpados de aquel,
Que te atropelló con improperios.


Un vago espectador
En el navegante espejo con sabor a los laureles.


Sopla más alto hasta dibujar una marea,
Coloreado los sentidos perdidos.


Canoas infinitas marchando por la plaza,
Ellas, vestidas de duquesas
¿Y tú? en colorista de la villa perdida.


En primera, en segunda o en tercera persona
Arráncanos el control de la quietud,
Con una lámpara aullando los calores
De los ríos místicos en plenitud.


Huevos huérfanos pariendo leche
Y el rostro con los perdigones clavados.


Un túnel hacia la ciudad de Aragón
Visitando a San Juan de la Cruz
Y yo perdido si la luz.


La catrina pedaleando el compás
De la noche blanca.


En círculos lineales y una sombra que se alarga.
Banderas sin caballos
Ondeando al respiro peregrino.


Una glándula titánica esperando enfermar.
Trompetas en el fuego callado,
Dando la bienvenida al horizonte
Llamada huida.


Carretas sin montar
Bebiendo copas de caridad.
Y aquel insolente refiriéndose a ti como la muerte.


Plumaje en llamas queriéndote alcanzar
Un niño sin un brazo queriéndote besar.
Y un fondo traslúcido vestido con honor.


Regalos de racimos sin la testa
Y con el busto rayado
¡Para mí siempre el adorado!


Monárquico letrado
Combinando el pastizal del padre engendrador.
En el deteste de un cuadro inmaculado.
¡Edipo de la gloría!


Mil velorios con soledad
Y los cisnes negros perdidos
En la fuente Ibérica sin impunidad.


Fantasmagórica de un bello vals
Bailando con el cuarto de los bocetos.


Repentina e instantánea
La suerte del amor como lo fuesen
Los caireles de los enamorados.


Dos hombres con el mismo nombre
Uno muerto y el otro despertándolo
Con besos en la fría cara.


Uno enamorado de la boda
Y otro enamorado del ataúd.


Abres la puerta de la playa
Con la cuesta de una vieja muralla
Que te grita; ¡Un beso sin sostén!


Musa inspiradora
De los salidas partidas, sin crujías.


¡Vuela, vuela!
¡Volemos, volemos!
¡Pinta, pinta!
¡Escribe, escribe!


Estos reptiles sin sus dientes
Estos pájaros con voz artificial
Y aquellos moribundos
Nacieron para rezar.


Lápiz con punta de cordero
Y un rey que pide decoloración.


¡Eungenio querido!
¡Sin vos me siento ya un perdido!


¡Eungenio querido!
¡Sin vos me siento ya un perdido!


¡Eungenio querido!
¡Con vos me siento ya un poseído!
 
Última edición:
La botella repleta de arena sobre la mar
Cien segundo soldados
En la hora de la tertulia.


Chelos marcando la sinfonía
De dos soles
Que gritan sin sombrero,
Pero con bigotes de mariposas.


Atrás los capullos
Dando la vida a la vida
Dos enemigos en sus palmas
Tres focos tridimensionales.


Perverso o divino
Poseído por la locura
De los locos.


Mil moscas en su boca
Con ojos de doce redentores
Serenos y pulcros.
¡Sustancial!


Mostrándome una cuadricula tradicional
Y un holograma sollozando
Una gama de soledades.


Por delante la desnuda alma
Sin alfileres
Y por los lados, espadas de bombones.


El tiempo con las manecillas aplastadas,
Los seductores árboles comiendo
Aves al pasar y el violín disfrazado de arlequín.


Flagelando la ciudad de los relojes blandos
Donde las sirenas viven dormidas
Sobre el esfinge de Santa Teresa de Jesús.


Mosaicos blancos que me invitan a soñar
Pensando que cabalgo
Sobre la faz,
Imaginando que soy un pastizal
De cien mil hectáreas,
Donde tú puedes llegar a descansar.


Utopía de mi realidad banal
Cerebros sin las manos
Los pianos caminando con ramas secas
Asustados en la secadora del sol.


1904-1989


Ojos de la ambición de arte y color del oro
Gritando; ¡Dada! ¡Surrealista!
Las nubes de papel y de reencarnación,
De sillones como botones.


Pincel de bastón amando al delirio llamado
¡Descontrol!


Los escalones que me invitan a bajar el mundo real
Y yo con mis orejas que me elevo
-Colchones por si caigo-


Y el coro de la iglesia que me espera.
Los nudos dando albergue al que marca
La una, las dos o las tres
Si me vez, caigo de nuevo al revés.


¡Vamos serpientes de colores!
Azul como la ballena
Roja como las cuencas
Amarillas como la luna
Verde como el cielo
Y el último pigmento que me escupe.


Trazas sin los trazos
Brincos sin los codos de la butaca
Y refugios de la sanidad.


¿Pinto para morir?
¿O muero por vivir?


Encendamos la fogata del corazón
Mi pecho esconde los aplausos
Con labios carmesí.

¡Burbuja, burbuja!
¡Burbuja, burbuja!


Vientre dando luz a las rosas
Genio sin sepultura
Y estallidos del pincel.


Lienzo de carne y un cristo colgante
Sobre mi techo.


Cabellos de fogatas y un tigre que te espera.
Cuerpo enorme y piernas delgadas
Caminado por la calle del desconcierto.


¡Llueven, llueven!


Un cántaro de unicornios enraizados
Y un cuchillo de doble filo sonriendo.


Linternas con anteojos
Las lupas sin el aumento y un iris
Sin la fantasía de la pipa.


Siembra gotas en el desierto
Y en el océano nace una flor
Llamada Gala.


Óptico meticuloso
Con aires proclamados por la belleza
De la sangre.


Impresionante impresión impresionista.


Vida en el aborto
Y los cantares de los ángeles en ruina divina.
Cuerdas matemáticas
La mujer sin pechos en la guerra de la conciencia.


El pelar del gato sin mostacho
Y el collar de perlas en forma de crepúsculo.


Amamantado los cuartos
De los billetes, donde a Dios
No le conoces; pero ¡Le temes!


Mieles de libertad
Con sabores de ingenuidad
Para aquellos que no encuentren la verdad.


Las pestañas del frío verano
Y la cobija de los párpados de aquel,
Que te atropelló con improperios.


Un vago espectador
En el navegante espejo con sabor a los laureles.


Sopla más alto hasta dibujar una marea,
Coloreado los sentidos perdidos.


Canoas infinitas marchando por la plaza,
Ellas, vestidas de duquesas
¿Y tú? en colorista de la villa perdida.


En primera, en segunda o en tercera persona
Arráncanos el control de la quietud,
Con una lámpara aullando los calores
De los ríos místicos en plenitud.


Huevos huérfanos pariendo leche
Y el rostro con los perdigones clavados.


Un túnel hacia la ciudad de Aragón
Visitando a San Juan de la Cruz
Y yo perdido si la luz.


La catrina pedaleando el compás
De la noche blanca.


En círculos lineales y una sombra que se alarga.
Banderas sin caballos
Ondeando al respiro peregrino.


Una glándula titánica esperando enfermar.
Trompetas en el fuego callado,
Dando la bienvenida al horizonte
Llamada huida.


Carretas sin montar
Bebiendo copas de caridad.
Y aquel insolente refiriéndose a ti como la muerte.


Plumaje en llamas queriéndote alcanzar
Un niño sin un brazo queriéndote besar.
Y un fondo traslúcido vestido con honor.


Regalos de racimos sin la testa
Y con el busto rayado
¡Para mí siempre el adorado!


Monárquico letrado
Combinando el pastizal del padre engendrador.
En el deteste de un cuadro inmaculado.
¡Edipo de la gloría!


Mil velorios con soledad
Y los cisnes negros perdidos
En la fuente Ibérica sin impunidad.


Fantasmagórica de un bello vals
Bailando con el cuarto de los bocetos.


Repentina e instantánea
La suerte del amor como lo fuesen
Los caireles de los enamorados.


Dos hombres con el mismo nombre
Uno muerto y el otro despertándolo
Con besos en la fría cara.


Uno enamorado de la boda
Y otro enamorado del ataúd.


Abres la puerta de la playa
Con la cuesta de una vieja muralla
Que te grita; ¡Un beso sin sostén!


Musa inspiradora
De los salidas partidas, sin crujías.


¡Vuela, vuela!
¡Volemos, volemos!
¡Pinta, pinta!
¡Escribe, escribe!


Estos reptiles sin sus dientes
Estos pájaros con voz artificial
Y aquellos moribundos
Nacieron para rezar.


Lápiz con punta de cordero
Y un rey que pide decoloración.


¡Eungenio querido!
¡Sin vos me siento ya un perdido!


¡Eungenio querido!
¡Sin vos me siento ya un perdido!


¡Eungenio querido!
¡Con vos me siento ya un poseído!







Es un poema bastante extenso, pienso que se lo pudo publicar hasta en tres partes, por las variadas temáticas que plantea, la verdad por su estructura y por las imágenes se puede decir que es un poema Dadaísta, me ha gustado, cuídate, chispas estelares a tu pluma...

 
Buenísimo! me encanta el Dada y la literatura Surrealista!

Agradezco la lectura amigo!

Un abrazo!
 
Bello poema a pesar de lo extenso me gusto mucho, las imágenes, las frases, el estilo. Me encantó. Saludos y estrellas. Besos con cariño.
 
La botella repleta de arena sobre la mar
Cien segundo soldados
En la hora de la tertulia.


Chelos marcando la sinfonía
De dos soles
Que gritan sin sombrero,
Pero con bigotes de mariposas.


Atrás los capullos
Dando la vida a la vida
Dos enemigos en sus palmas
Tres focos tridimensionales.


Perverso o divino
Poseído por la locura
De los locos.


Mil moscas en su boca
Con ojos de doce redentores
Serenos y pulcros.
¡Sustancial!


Mostrándome una cuadricula tradicional
Y un holograma sollozando
Una gama de soledades.


Por delante la desnuda alma
Sin alfileres
Y por los lados, espadas de bombones.


El tiempo con las manecillas aplastadas,
Los seductores árboles comiendo
Aves al pasar y el violín disfrazado de arlequín.


Flagelando la ciudad de los relojes blandos
Donde las sirenas viven dormidas
Sobre el esfinge de Santa Teresa de Jesús.


Mosaicos blancos que me invitan a soñar
Pensando que cabalgo
Sobre la faz,
Imaginando que soy un pastizal
De cien mil hectáreas,
Donde tú puedes llegar a descansar.


Utopía de mi realidad banal
Cerebros sin las manos
Los pianos caminando con ramas secas
Asustados en la secadora del sol.


1904-1989


Ojos de la ambición de arte y color del oro
Gritando; ¡Dada! ¡Surrealista!
Las nubes de papel y de reencarnación,
De sillones como botones.


Pincel de bastón amando al delirio llamado
¡Descontrol!


Los escalones que me invitan a bajar el mundo real
Y yo con mis orejas que me elevo
-Colchones por si caigo-


Y el coro de la iglesia que me espera.
Los nudos dando albergue al que marca
La una, las dos o las tres
Si me vez, caigo de nuevo al revés.


¡Vamos serpientes de colores!
Azul como la ballena
Roja como las cuencas
Amarillas como la luna
Verde como el cielo
Y el último pigmento que me escupe.


Trazas sin los trazos
Brincos sin los codos de la butaca
Y refugios de la sanidad.


¿Pinto para morir?
¿O muero por vivir?


Encendamos la fogata del corazón
Mi pecho esconde los aplausos
Con labios carmesí.

¡Burbuja, burbuja!
¡Burbuja, burbuja!


Vientre dando luz a las rosas
Genio sin sepultura
Y estallidos del pincel.


Lienzo de carne y un cristo colgante
Sobre mi techo.


Cabellos de fogatas y un tigre que te espera.
Cuerpo enorme y piernas delgadas
Caminado por la calle del desconcierto.


¡Llueven, llueven!


Un cántaro de unicornios enraizados
Y un cuchillo de doble filo sonriendo.


Linternas con anteojos
Las lupas sin el aumento y un iris
Sin la fantasía de la pipa.


Siembra gotas en el desierto
Y en el océano nace una flor
Llamada Gala.


Óptico meticuloso
Con aires proclamados por la belleza
De la sangre.


Impresionante impresión impresionista.


Vida en el aborto
Y los cantares de los ángeles en ruina divina.
Cuerdas matemáticas
La mujer sin pechos en la guerra de la conciencia.


El pelar del gato sin mostacho
Y el collar de perlas en forma de crepúsculo.


Amamantado los cuartos
De los billetes, donde a Dios
No le conoces; pero ¡Le temes!


Mieles de libertad
Con sabores de ingenuidad
Para aquellos que no encuentren la verdad.


Las pestañas del frío verano
Y la cobija de los párpados de aquel,
Que te atropelló con improperios.


Un vago espectador
En el navegante espejo con sabor a los laureles.


Sopla más alto hasta dibujar una marea,
Coloreado los sentidos perdidos.


Canoas infinitas marchando por la plaza,
Ellas, vestidas de duquesas
¿Y tú? en colorista de la villa perdida.


En primera, en segunda o en tercera persona
Arráncanos el control de la quietud,
Con una lámpara aullando los calores
De los ríos místicos en plenitud.


Huevos huérfanos pariendo leche
Y el rostro con los perdigones clavados.


Un túnel hacia la ciudad de Aragón
Visitando a San Juan de la Cruz
Y yo perdido si la luz.


La catrina pedaleando el compás
De la noche blanca.


En círculos lineales y una sombra que se alarga.
Banderas sin caballos
Ondeando al respiro peregrino.


Una glándula titánica esperando enfermar.
Trompetas en el fuego callado,
Dando la bienvenida al horizonte
Llamada huida.


Carretas sin montar
Bebiendo copas de caridad.
Y aquel insolente refiriéndose a ti como la muerte.


Plumaje en llamas queriéndote alcanzar
Un niño sin un brazo queriéndote besar.
Y un fondo traslúcido vestido con honor.


Regalos de racimos sin la testa
Y con el busto rayado
¡Para mí siempre el adorado!


Monárquico letrado
Combinando el pastizal del padre engendrador.
En el deteste de un cuadro inmaculado.
¡Edipo de la gloría!


Mil velorios con soledad
Y los cisnes negros perdidos
En la fuente Ibérica sin impunidad.


Fantasmagórica de un bello vals
Bailando con el cuarto de los bocetos.


Repentina e instantánea
La suerte del amor como lo fuesen
Los caireles de los enamorados.


Dos hombres con el mismo nombre
Uno muerto y el otro despertándolo
Con besos en la fría cara.


Uno enamorado de la boda
Y otro enamorado del ataúd.


Abres la puerta de la playa
Con la cuesta de una vieja muralla
Que te grita; ¡Un beso sin sostén!


Musa inspiradora
De los salidas partidas, sin crujías.


¡Vuela, vuela!
¡Volemos, volemos!
¡Pinta, pinta!
¡Escribe, escribe!


Estos reptiles sin sus dientes
Estos pájaros con voz artificial
Y aquellos moribundos
Nacieron para rezar.


Lápiz con punta de cordero
Y un rey que pide decoloración.


¡Eungenio querido!
¡Sin vos me siento ya un perdido!


¡Eungenio querido!
¡Sin vos me siento ya un perdido!


¡Eungenio querido!
¡Con vos me siento ya un poseído!

Homenaje al sueño sincopado de un surrealizmo que se postula entre la perdicion de los pensamientos. Se espacian las quimeras, se hace un desalojo de arboladuras, hasta llegar a esa posesion de un cuello que traza el sonido de lo inconsciente. Vertiente donde se desenreda y clama el sentido de la magen soñada. para leerlo muchas veces. un verddadero lujo de letras. luzyabsenta
 
Precioso mi querido amigo, cada estrofa en una joya, una historia, felicitaciones. Besos y estrellas.
 

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