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La botella repleta de arena sobre la mar Cien segundo soldados En la hora de la tertulia.
Chelos marcando la sinfonía De dos soles Que gritan sin sombrero, Pero con bigotes de mariposas.
Atrás los capullos Dando la vida a la vida Dos enemigos en sus palmas Tres focos tridimensionales.
Perverso o divino Poseído por la locura De los locos.
Mil moscas en su boca Con ojos de doce redentores Serenos y pulcros. ¡Sustancial!
Mostrándome una cuadricula tradicional Y un holograma sollozando Una gama de soledades.
Por delante la desnuda alma Sin alfileres Y por los lados, espadas de bombones.
El tiempo con las manecillas aplastadas, Los seductores árboles comiendo Aves al pasar y el violín disfrazado de arlequín.
Flagelando la ciudad de los relojes blandos Donde las sirenas viven dormidas Sobre el esfinge de Santa Teresa de Jesús.
Mosaicos blancos que me invitan a soñar Pensando que cabalgo Sobre la faz, Imaginando que soy un pastizal De cien mil hectáreas, Donde tú puedes llegar a descansar.
Utopía de mi realidad banal Cerebros sin las manos Los pianos caminando con ramas secas Asustados en la secadora del sol.
1904-1989
Ojos de la ambición de arte y color del oro Gritando; ¡Dada! ¡Surrealista! Las nubes de papel y de reencarnación, De sillones como botones.
Pincel de bastón amando al delirio llamado ¡Descontrol!
Los escalones que me invitan a bajar el mundo real Y yo con mis orejas que me elevo -Colchones por si caigo-
Y el coro de la iglesia que me espera. Los nudos dando albergue al que marca La una, las dos o las tres Si me vez, caigo de nuevo al revés.
¡Vamos serpientes de colores! Azul como la ballena Roja como las cuencas Amarillas como la luna Verde como el cielo Y el último pigmento que me escupe.
Trazas sin los trazos Brincos sin los codos de la butaca Y refugios de la sanidad.
¿Pinto para morir? ¿O muero por vivir?
Encendamos la fogata del corazón Mi pecho esconde los aplausos Con labios carmesí. ¡Burbuja, burbuja! ¡Burbuja, burbuja!
Vientre dando luz a las rosas Genio sin sepultura Y estallidos del pincel.
Lienzo de carne y un cristo colgante Sobre mi techo.
Cabellos de fogatas y un tigre que te espera. Cuerpo enorme y piernas delgadas Caminado por la calle del desconcierto.
¡Llueven, llueven!
Un cántaro de unicornios enraizados Y un cuchillo de doble filo sonriendo.
Linternas con anteojos Las lupas sin el aumento y un iris Sin la fantasía de la pipa.
Siembra gotas en el desierto Y en el océano nace una flor Llamada Gala.
Óptico meticuloso Con aires proclamados por la belleza De la sangre.
Impresionante impresión impresionista.
Vida en el aborto Y los cantares de los ángeles en ruina divina. Cuerdas matemáticas La mujer sin pechos en la guerra de la conciencia.
El pelar del gato sin mostacho Y el collar de perlas en forma de crepúsculo.
Amamantado los cuartos De los billetes, donde a Dios No le conoces; pero ¡Le temes!
Mieles de libertad Con sabores de ingenuidad Para aquellos que no encuentren la verdad.
Las pestañas del frío verano Y la cobija de los párpados de aquel, Que te atropelló con improperios.
Un vago espectador En el navegante espejo con sabor a los laureles.
Sopla más alto hasta dibujar una marea, Coloreado los sentidos perdidos.
Canoas infinitas marchando por la plaza, Ellas, vestidas de duquesas ¿Y tú? en colorista de la villa perdida.
En primera, en segunda o en tercera persona Arráncanos el control de la quietud, Con una lámpara aullando los calores De los ríos místicos en plenitud.
Huevos huérfanos pariendo leche Y el rostro con los perdigones clavados.
Un túnel hacia la ciudad de Aragón Visitando a San Juan de la Cruz Y yo perdido si la luz.
La catrina pedaleando el compás De la noche blanca.
En círculos lineales y una sombra que se alarga. Banderas sin caballos Ondeando al respiro peregrino.
Una glándula titánica esperando enfermar. Trompetas en el fuego callado, Dando la bienvenida al horizonte Llamada huida.
Carretas sin montar Bebiendo copas de caridad. Y aquel insolente refiriéndose a ti como la muerte.
Plumaje en llamas queriéndote alcanzar Un niño sin un brazo queriéndote besar. Y un fondo traslúcido vestido con honor.
Regalos de racimos sin la testa Y con el busto rayado ¡Para mí siempre el adorado!
Monárquico letrado Combinando el pastizal del padre engendrador. En el deteste de un cuadro inmaculado. ¡Edipo de la gloría!
Mil velorios con soledad Y los cisnes negros perdidos En la fuente Ibérica sin impunidad.
Fantasmagórica de un bello vals Bailando con el cuarto de los bocetos.
Repentina e instantánea La suerte del amor como lo fuesen Los caireles de los enamorados.
Dos hombres con el mismo nombre Uno muerto y el otro despertándolo Con besos en la fría cara.
Uno enamorado de la boda Y otro enamorado del ataúd.
Abres la puerta de la playa Con la cuesta de una vieja muralla Que te grita; ¡Un beso sin sostén!
Musa inspiradora De los salidas partidas, sin crujías.
La botella repleta de arena sobre la mar Cien segundo soldados En la hora de la tertulia.
Chelos marcando la sinfonía De dos soles Que gritan sin sombrero, Pero con bigotes de mariposas.
Atrás los capullos Dando la vida a la vida Dos enemigos en sus palmas Tres focos tridimensionales.
Perverso o divino Poseído por la locura De los locos.
Mil moscas en su boca Con ojos de doce redentores Serenos y pulcros. ¡Sustancial!
Mostrándome una cuadricula tradicional Y un holograma sollozando Una gama de soledades.
Por delante la desnuda alma Sin alfileres Y por los lados, espadas de bombones.
El tiempo con las manecillas aplastadas, Los seductores árboles comiendo Aves al pasar y el violín disfrazado de arlequín.
Flagelando la ciudad de los relojes blandos Donde las sirenas viven dormidas Sobre el esfinge de Santa Teresa de Jesús.
Mosaicos blancos que me invitan a soñar Pensando que cabalgo Sobre la faz, Imaginando que soy un pastizal De cien mil hectáreas, Donde tú puedes llegar a descansar.
Utopía de mi realidad banal Cerebros sin las manos Los pianos caminando con ramas secas Asustados en la secadora del sol.
1904-1989
Ojos de la ambición de arte y color del oro Gritando; ¡Dada! ¡Surrealista! Las nubes de papel y de reencarnación, De sillones como botones.
Pincel de bastón amando al delirio llamado ¡Descontrol!
Los escalones que me invitan a bajar el mundo real Y yo con mis orejas que me elevo -Colchones por si caigo-
Y el coro de la iglesia que me espera. Los nudos dando albergue al que marca La una, las dos o las tres Si me vez, caigo de nuevo al revés.
¡Vamos serpientes de colores! Azul como la ballena Roja como las cuencas Amarillas como la luna Verde como el cielo Y el último pigmento que me escupe.
Trazas sin los trazos Brincos sin los codos de la butaca Y refugios de la sanidad.
¿Pinto para morir? ¿O muero por vivir?
Encendamos la fogata del corazón Mi pecho esconde los aplausos Con labios carmesí. ¡Burbuja, burbuja! ¡Burbuja, burbuja!
Vientre dando luz a las rosas Genio sin sepultura Y estallidos del pincel.
Lienzo de carne y un cristo colgante Sobre mi techo.
Cabellos de fogatas y un tigre que te espera. Cuerpo enorme y piernas delgadas Caminado por la calle del desconcierto.
¡Llueven, llueven!
Un cántaro de unicornios enraizados Y un cuchillo de doble filo sonriendo.
Linternas con anteojos Las lupas sin el aumento y un iris Sin la fantasía de la pipa.
Siembra gotas en el desierto Y en el océano nace una flor Llamada Gala.
Óptico meticuloso Con aires proclamados por la belleza De la sangre.
Impresionante impresión impresionista.
Vida en el aborto Y los cantares de los ángeles en ruina divina. Cuerdas matemáticas La mujer sin pechos en la guerra de la conciencia.
El pelar del gato sin mostacho Y el collar de perlas en forma de crepúsculo.
Amamantado los cuartos De los billetes, donde a Dios No le conoces; pero ¡Le temes!
Mieles de libertad Con sabores de ingenuidad Para aquellos que no encuentren la verdad.
Las pestañas del frío verano Y la cobija de los párpados de aquel, Que te atropelló con improperios.
Un vago espectador En el navegante espejo con sabor a los laureles.
Sopla más alto hasta dibujar una marea, Coloreado los sentidos perdidos.
Canoas infinitas marchando por la plaza, Ellas, vestidas de duquesas ¿Y tú? en colorista de la villa perdida.
En primera, en segunda o en tercera persona Arráncanos el control de la quietud, Con una lámpara aullando los calores De los ríos místicos en plenitud.
Huevos huérfanos pariendo leche Y el rostro con los perdigones clavados.
Un túnel hacia la ciudad de Aragón Visitando a San Juan de la Cruz Y yo perdido si la luz.
La catrina pedaleando el compás De la noche blanca.
En círculos lineales y una sombra que se alarga. Banderas sin caballos Ondeando al respiro peregrino.
Una glándula titánica esperando enfermar. Trompetas en el fuego callado, Dando la bienvenida al horizonte Llamada huida.
Carretas sin montar Bebiendo copas de caridad. Y aquel insolente refiriéndose a ti como la muerte.
Plumaje en llamas queriéndote alcanzar Un niño sin un brazo queriéndote besar. Y un fondo traslúcido vestido con honor.
Regalos de racimos sin la testa Y con el busto rayado ¡Para mí siempre el adorado!
Monárquico letrado Combinando el pastizal del padre engendrador. En el deteste de un cuadro inmaculado. ¡Edipo de la gloría!
Mil velorios con soledad Y los cisnes negros perdidos En la fuente Ibérica sin impunidad.
Fantasmagórica de un bello vals Bailando con el cuarto de los bocetos.
Repentina e instantánea La suerte del amor como lo fuesen Los caireles de los enamorados.
Dos hombres con el mismo nombre Uno muerto y el otro despertándolo Con besos en la fría cara.
Uno enamorado de la boda Y otro enamorado del ataúd.
Abres la puerta de la playa Con la cuesta de una vieja muralla Que te grita; ¡Un beso sin sostén!
Musa inspiradora De los salidas partidas, sin crujías.
Es un poema bastante extenso, pienso que se lo pudo publicar hasta en tres partes, por las variadas temáticas que plantea, la verdad por su estructura y por las imágenes se puede decir que es un poema Dadaísta, me ha gustado, cuídate, chispas estelares a tu pluma...
La botella repleta de arena sobre la mar Cien segundo soldados En la hora de la tertulia.
Chelos marcando la sinfonía De dos soles Que gritan sin sombrero, Pero con bigotes de mariposas.
Atrás los capullos Dando la vida a la vida Dos enemigos en sus palmas Tres focos tridimensionales.
Perverso o divino Poseído por la locura De los locos.
Mil moscas en su boca Con ojos de doce redentores Serenos y pulcros. ¡Sustancial!
Mostrándome una cuadricula tradicional Y un holograma sollozando Una gama de soledades.
Por delante la desnuda alma Sin alfileres Y por los lados, espadas de bombones.
El tiempo con las manecillas aplastadas, Los seductores árboles comiendo Aves al pasar y el violín disfrazado de arlequín.
Flagelando la ciudad de los relojes blandos Donde las sirenas viven dormidas Sobre el esfinge de Santa Teresa de Jesús.
Mosaicos blancos que me invitan a soñar Pensando que cabalgo Sobre la faz, Imaginando que soy un pastizal De cien mil hectáreas, Donde tú puedes llegar a descansar.
Utopía de mi realidad banal Cerebros sin las manos Los pianos caminando con ramas secas Asustados en la secadora del sol.
1904-1989
Ojos de la ambición de arte y color del oro Gritando; ¡Dada! ¡Surrealista! Las nubes de papel y de reencarnación, De sillones como botones.
Pincel de bastón amando al delirio llamado ¡Descontrol!
Los escalones que me invitan a bajar el mundo real Y yo con mis orejas que me elevo -Colchones por si caigo-
Y el coro de la iglesia que me espera. Los nudos dando albergue al que marca La una, las dos o las tres Si me vez, caigo de nuevo al revés.
¡Vamos serpientes de colores! Azul como la ballena Roja como las cuencas Amarillas como la luna Verde como el cielo Y el último pigmento que me escupe.
Trazas sin los trazos Brincos sin los codos de la butaca Y refugios de la sanidad.
¿Pinto para morir? ¿O muero por vivir?
Encendamos la fogata del corazón Mi pecho esconde los aplausos Con labios carmesí. ¡Burbuja, burbuja! ¡Burbuja, burbuja!
Vientre dando luz a las rosas Genio sin sepultura Y estallidos del pincel.
Lienzo de carne y un cristo colgante Sobre mi techo.
Cabellos de fogatas y un tigre que te espera. Cuerpo enorme y piernas delgadas Caminado por la calle del desconcierto.
¡Llueven, llueven!
Un cántaro de unicornios enraizados Y un cuchillo de doble filo sonriendo.
Linternas con anteojos Las lupas sin el aumento y un iris Sin la fantasía de la pipa.
Siembra gotas en el desierto Y en el océano nace una flor Llamada Gala.
Óptico meticuloso Con aires proclamados por la belleza De la sangre.
Impresionante impresión impresionista.
Vida en el aborto Y los cantares de los ángeles en ruina divina. Cuerdas matemáticas La mujer sin pechos en la guerra de la conciencia.
El pelar del gato sin mostacho Y el collar de perlas en forma de crepúsculo.
Amamantado los cuartos De los billetes, donde a Dios No le conoces; pero ¡Le temes!
Mieles de libertad Con sabores de ingenuidad Para aquellos que no encuentren la verdad.
Las pestañas del frío verano Y la cobija de los párpados de aquel, Que te atropelló con improperios.
Un vago espectador En el navegante espejo con sabor a los laureles.
Sopla más alto hasta dibujar una marea, Coloreado los sentidos perdidos.
Canoas infinitas marchando por la plaza, Ellas, vestidas de duquesas ¿Y tú? en colorista de la villa perdida.
En primera, en segunda o en tercera persona Arráncanos el control de la quietud, Con una lámpara aullando los calores De los ríos místicos en plenitud.
Huevos huérfanos pariendo leche Y el rostro con los perdigones clavados.
Un túnel hacia la ciudad de Aragón Visitando a San Juan de la Cruz Y yo perdido si la luz.
La catrina pedaleando el compás De la noche blanca.
En círculos lineales y una sombra que se alarga. Banderas sin caballos Ondeando al respiro peregrino.
Una glándula titánica esperando enfermar. Trompetas en el fuego callado, Dando la bienvenida al horizonte Llamada huida.
Carretas sin montar Bebiendo copas de caridad. Y aquel insolente refiriéndose a ti como la muerte.
Plumaje en llamas queriéndote alcanzar Un niño sin un brazo queriéndote besar. Y un fondo traslúcido vestido con honor.
Regalos de racimos sin la testa Y con el busto rayado ¡Para mí siempre el adorado!
Monárquico letrado Combinando el pastizal del padre engendrador. En el deteste de un cuadro inmaculado. ¡Edipo de la gloría!
Mil velorios con soledad Y los cisnes negros perdidos En la fuente Ibérica sin impunidad.
Fantasmagórica de un bello vals Bailando con el cuarto de los bocetos.
Repentina e instantánea La suerte del amor como lo fuesen Los caireles de los enamorados.
Dos hombres con el mismo nombre Uno muerto y el otro despertándolo Con besos en la fría cara.
Uno enamorado de la boda Y otro enamorado del ataúd.
Abres la puerta de la playa Con la cuesta de una vieja muralla Que te grita; ¡Un beso sin sostén!
Musa inspiradora De los salidas partidas, sin crujías.
Homenaje al sueño sincopado de un surrealizmo que se postula entre la perdicion de los pensamientos. Se espacian las quimeras, se hace un desalojo de arboladuras, hasta llegar a esa posesion de un cuello que traza el sonido de lo inconsciente. Vertiente donde se desenreda y clama el sentido de la magen soñada. para leerlo muchas veces. un verddadero lujo de letras. luzyabsenta
De nuevo me adentro para disfrutar
en una nueva lectura de esta obra
que deja materias para latir en ella.
Agradezco ademas tu respuesta
amable para mi comentario.
saludos siempre de luzyabsenta