coral
Una dama muy querida en esta casa.
Suspiros y lamentos
Abrígame en tus brazos
y calienta mis labios
con la tibieza de los tuyos.
Bebe las lágrimas que corren
por mi rostro.
¡Enséñame a olvidar
mis profundas heridas!
y calienta mis labios
con la tibieza de los tuyos.
Bebe las lágrimas que corren
por mi rostro.
¡Enséñame a olvidar
mis profundas heridas!
Arrúllame cual niña...
Que llora con lamentos,
arrancado del alma los últimos suspiros.
¡Ven y abrígame en tus brazos!
da calor a mi cuerpo,
Que llora con lamentos,
arrancado del alma los últimos suspiros.
¡Ven y abrígame en tus brazos!
da calor a mi cuerpo,
que se quedó en el tiempo
esperando llenar el corazón de fuego...
Del fuego de unos labios
que me llenaran de besos.
Ven y borra mi tristeza,
¡ven que te espero!
esperando llenar el corazón de fuego...
Del fuego de unos labios
que me llenaran de besos.
Ven y borra mi tristeza,
¡ven que te espero!
¡No son sólo suspiros!
los que te estoy suplicando
ni son los desengaños
que grito en mi lamento,
tan sólo sé decirte
¡que mucho yo te quiero!
y que... este inmenso amor
¡no cabe ya en mi pecho!
los que te estoy suplicando
ni son los desengaños
que grito en mi lamento,
tan sólo sé decirte
¡que mucho yo te quiero!
y que... este inmenso amor
¡no cabe ya en mi pecho!
Prudencia Arenas
Coral.
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