mauramore
Poeta recién llegado
Tu risa, cascada de luz temprana,
despierta en mí un jardín de quimeras,
donde el alma se viste de sedas llanas
y el tiempo se diluye en primaveras.
No sé si es la magia de tu mirada,
o el néctar dulce que tu esencia vierte,
pero en cada instante, mi alma embelesada
en un vuelo de sueños se convierte.
Anhelo el roce de tus labios rojos,
un beso que encienda la noche oscura,
y en el silencio, cual dulces despojos,
entregarme a tu amor, sin atadura.
Que el miedo no empañe tus pupilas,
ni el frío invierno marchite tu alegría,
pues en mis brazos, cual tiernas orquídeas,
hallarás refugio, noche y día.
Eres mi musa, mi eterna canción,
la melodía que alegra mi existir,
y aunque el destino dicte su lección,
jamás, mi amada, te dejaré ir.
despierta en mí un jardín de quimeras,
donde el alma se viste de sedas llanas
y el tiempo se diluye en primaveras.
No sé si es la magia de tu mirada,
o el néctar dulce que tu esencia vierte,
pero en cada instante, mi alma embelesada
en un vuelo de sueños se convierte.
Anhelo el roce de tus labios rojos,
un beso que encienda la noche oscura,
y en el silencio, cual dulces despojos,
entregarme a tu amor, sin atadura.
Que el miedo no empañe tus pupilas,
ni el frío invierno marchite tu alegría,
pues en mis brazos, cual tiernas orquídeas,
hallarás refugio, noche y día.
Eres mi musa, mi eterna canción,
la melodía que alegra mi existir,
y aunque el destino dicte su lección,
jamás, mi amada, te dejaré ir.