En Soria el Duero parte la tarde en dos,
mi sombra piensa herida de tanto silencio,
las piedras guardan nombres que el viento olvida,
y el álamo gime al sentir vil apatía.
Mi sombra responde con un grito ya roto
que rebota en murallas y vuelve sin eco,
ni escucha clemencia del Duero, ni el olvido
camina solo aunque pese a toda Castilla.
Si las piedras callan, que arda bien la garganta
si el viento olvida, yo tallaré mi nombre,
donde los pies pisen que brote mi fuego
y que mis palabras al fin hagan justicia.
mi sombra piensa herida de tanto silencio,
las piedras guardan nombres que el viento olvida,
y el álamo gime al sentir vil apatía.
Mi sombra responde con un grito ya roto
que rebota en murallas y vuelve sin eco,
ni escucha clemencia del Duero, ni el olvido
camina solo aunque pese a toda Castilla.
Si las piedras callan, que arda bien la garganta
si el viento olvida, yo tallaré mi nombre,
donde los pies pisen que brote mi fuego
y que mis palabras al fin hagan justicia.