Él venía con todas las arenas del desierto en la nuca
con la rudeza de las montañas
acariciándome la piel
no era extraño
terminar amaneciendo en sus pupilas.
Había un reloj
citando la comisura de su boca
el entretiempo de sus rodillas
la nebulosa forma de sus ojos
y el intercambio de nuestras bocas
mimetizadas a contra luz.
Tanto te amé
al transportar mi maleta llena de huesos carcomidos por colibríes
sustentando esa pequeña casa
esa higuera de leños encendidos por ambos.
cuando el amor tenía nombre de flor favorita y olía a canela
y a postre de leche.
Tanto tanto lo amé
que aromatice mi garganta de su beso
edifique todas las posibles casas con las que soñé
y terminé creyendome
heroína de todas
las historias posibles
e imposibles del amor.
Junio /2024
con la rudeza de las montañas
acariciándome la piel
no era extraño
terminar amaneciendo en sus pupilas.
Había un reloj
citando la comisura de su boca
el entretiempo de sus rodillas
la nebulosa forma de sus ojos
y el intercambio de nuestras bocas
mimetizadas a contra luz.
Tanto te amé
al transportar mi maleta llena de huesos carcomidos por colibríes
sustentando esa pequeña casa
esa higuera de leños encendidos por ambos.
cuando el amor tenía nombre de flor favorita y olía a canela
y a postre de leche.
Tanto tanto lo amé
que aromatice mi garganta de su beso
edifique todas las posibles casas con las que soñé
y terminé creyendome
heroína de todas
las historias posibles
e imposibles del amor.
Junio /2024
Última edición: