Bernardo de Valbuena
Poeta que considera el portal su segunda casa
Fue la intención de tu escultor mirarte
con esa calma que el saber precisa
para captar tu soledad, sin prisa,
y en la bondad de tu expresión, el arte.
Y ante tu cruz, con dignidad, sacarte
un gesto amable al que llamar sonrisa
que fuera guía y a la par repisa
donde apoyarse con fervor y amarte.
Presto, a tu hechizo con piedad acudo
y siempre encuentro por doquier belleza
y en el silencio de tu paz me escudo
para entender tan singular proeza:
cómo el artista imaginarte pudo
y hacer tu rostro sin causar tristeza.
con esa calma que el saber precisa
para captar tu soledad, sin prisa,
y en la bondad de tu expresión, el arte.
Y ante tu cruz, con dignidad, sacarte
un gesto amable al que llamar sonrisa
que fuera guía y a la par repisa
donde apoyarse con fervor y amarte.
Presto, a tu hechizo con piedad acudo
y siempre encuentro por doquier belleza
y en el silencio de tu paz me escudo
para entender tan singular proeza:
cómo el artista imaginarte pudo
y hacer tu rostro sin causar tristeza.
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