Chema Ysmer
Poeta que considera el portal su segunda casa
Te veo,
reflejo de mí en el agua que se mueve,
que no permanece quieto,
que se riza con el aire y se abre
en círculos concéntricos que se alejan,
se extienden,
queriendo abarcar todas las fronteras,
sin dejar
un espacio vacío sin tu imagen,
tu tacto,
la curva donde un labio se emancipa
y empieza a ser la esencia
de un gran beso.
Te veo
como lo que realmente soy,
la superficie blanca
a la que tú le prendes fuego con la voz,
y dejas convertida en cenizas de tinta,
abiertas de par en par
por tu palabra.