Luis Rubio
Moderador ENSEÑANTE/Asesor en Foro Poética Clásica
Miembro del equipo
Moderadores
Moderador enseñante
Había personas mayores en la platea:
archiveros, filántropos, estudiosos ociosos,
espectadores que se afanaban
por llegar a los urinarios
y volver a su asiento
a disfrutar de las cintas digitales
que no se han convertido todavía en combustible fósil.
(Arde el nitrato, intestino del tiempo).
En cada pausa,
la audiencia buscaba ávidamente
la amistad de los ojos abiertos
para disfrutar de nuestros heroicos
rostros virados en sepia, bromuro y naftalina.
Volvíamos luego a las 18 imágenes por segundo,
a las historias remendadas,
a las didascalias redundantes,
a los gestos exagerados,
y a los textos silentes.
Después de muchas proyecciones,
la ensoñación se apoderaba de todos los argumentos
y cada butaca recreaba su propia historia.
A veces llegaban las asistencias
y el espectador caído
seguía soñando en la ambulancia
el final de su propia película.
archiveros, filántropos, estudiosos ociosos,
espectadores que se afanaban
por llegar a los urinarios
y volver a su asiento
a disfrutar de las cintas digitales
que no se han convertido todavía en combustible fósil.
(Arde el nitrato, intestino del tiempo).
En cada pausa,
la audiencia buscaba ávidamente
la amistad de los ojos abiertos
para disfrutar de nuestros heroicos
rostros virados en sepia, bromuro y naftalina.
Volvíamos luego a las 18 imágenes por segundo,
a las historias remendadas,
a las didascalias redundantes,
a los gestos exagerados,
y a los textos silentes.
Después de muchas proyecciones,
la ensoñación se apoderaba de todos los argumentos
y cada butaca recreaba su propia historia.
A veces llegaban las asistencias
y el espectador caído
seguía soñando en la ambulancia
el final de su propia película.
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