Techo de estrellas

esthergranados

Poeta adicto al portal
Su techo era el cielo. Todas las noches, antes de dormir, lo último que veía era su negrura salpicada de puntitos luminosos parpadeando. Al amanecer, observaba desde la dureza de la alfombra de cartones despuntar la mañana. Un perro, tan callejero como ella, era su única y fiel compañía. La miré y me vi reflejada en el espejo de sus ojos: vestía con sus mismos harapos, y tenía esa mirada suya perdida y triste. Un escalofrío recorrió mi cuerpo, y sentí miedo. Mucho miedo.
 
Hola Nancy, agradezco mucho tu comentario, me alegra que te haya gustado. Si he conseguido transmitir la emoción que yo sentí al escribirlo, misión cumplida. Un beso agradecido.
 
Así es compañera, no hay nada como ponerse en el lugar
del que tenemos enfrente para ser partícipes de todo lo que les pertenece, desde el cielo estrellado hasta el suelo de cartones.
Un beso, encantado de leerte en este excelente micro.
 
Así es compañera, no hay nada como ponerse en el lugar
del que tenemos enfrente para ser partícipes de todo lo que les pertenece, desde el cielo estrellado hasta el suelo de cartones.
Un beso, encantado de leerte en este excelente micro.
Es verdad, Eladio, deberíamos ponernos siempre en el lugar del otro, intentar visualizar lo que haríamos nosotros y cómo nos sentiríamos en sus circunstancias, igual seríamos más venebolentes y nos curaríamos del desprecio con el que tantas veces tratamos a los demás. Gracias por ser siempre amable y generoso conmigo. Un beso
 
Bello micro nos compartes que conmueve al imaginar esa mirada en la que no cualquiera es capaz de sentirse reflejado. Grato leerte. Saludos cordiales.
Hola Lourdes, hay cosas tan duras que nos cuesta mucho asimilar, tanto que casi siempre volvemos la vista para no saber lo que pasa tan cerca de nosotros, tal vez porque en el fondo sabemos que eso tan terrible, nos puede pasar a cualquiera. Gracias por tu atención y tus comentarios siempre amables y cariñosos , un beso.
 
¡¡Preciosa este micro Esther!! no solo por la empatía que desarrolla sino porque se siente esa línea frágil de la indigencia que visualiza tan bien ese miedo del final.
Un abrazo y a ver si refresca un poquito
Hola Valentina, eso que dices es justo lo que yo quería transmitir, a veces pensamos que estamos a salvo de esas cosas, pero eso al final nos puede pasar a cualquiera,y más en estos tiempos de crisis. Deberíamos de pensar en ello más a menudo y respetar y solidarizarnos más con las personas que tienen por techo el cielo y por alfombra unos cartones. Un beso, Valentina, me encantan tus visitas.
 
Su techo era el cielo. Todas las noches, antes de dormir, lo último que veía era su negrura salpicada de puntitos luminosos parpadeando. Al amanecer, observaba desde la dureza de la alfombra de cartones despuntar la mañana. Un perro, tan callejero como ella, era su única y fiel compañía. La miré y me vi reflejada en el espejo de sus ojos: vestía con sus mismos harapos, y tenía esa mirada suya perdida y triste. Un escalofrío recorrió mi cuerpo, y sentí miedo. Mucho miedo.

La otra noche soñé que andaba por uno pueblos raros. Al ultimo pueblo llegaba trotando y de noche. Se hizo de noche y los poquitos negocios que había estaban cerrando. Y pensé: Tendré que dormir afuera, con todo lo peligroso que eso implica. También tuve miedo y este escrito tuyo me lo recordó al toque. Te mandé un rollo jaajaj saludos, muy lindo. Se que es esto apunta a otra cosa, pero valía lo que me hizo recordar. :)
 
Su techo era el cielo. Todas las noches, antes de dormir, lo último que veía era su negrura salpicada de puntitos luminosos parpadeando. Al amanecer, observaba desde la dureza de la alfombra de cartones despuntar la mañana. Un perro, tan callejero como ella, era su única y fiel compañía. La miré y me vi reflejada en el espejo de sus ojos: vestía con sus mismos harapos, y tenía esa mirada suya perdida y triste. Un escalofrío recorrió mi cuerpo, y sentí miedo. Mucho miedo.
Tu microprosa en tan capaz de transmitir sentimientos y sensaciones, un buen trabajo, transmitir tanto en tan poco, obra de mucho talento, un gran trabajo, me ha gustado mucho. Felicidades.
Saludos.
 
Su techo era el cielo. Todas las noches, antes de dormir, lo último que veía era su negrura salpicada de puntitos luminosos parpadeando. Al amanecer, observaba desde la dureza de la alfombra de cartones despuntar la mañana. Un perro, tan callejero como ella, era su única y fiel compañía. La miré y me vi reflejada en el espejo de sus ojos: vestía con sus mismos harapos, y tenía esa mirada suya perdida y triste. Un escalofrío recorrió mi cuerpo, y sentí miedo. Mucho miedo.

Se siente tan real cuando la línea que nos separa del espejo, desaparece. Me han gustado muchísimo las sutilezas y pequeños adornos que has utilizado, enriquecen en gran medida la corta extensión y le confieren además, gran fuerza a cada línea. Un placer.

Saludos
 
Su techo era el cielo. Todas las noches, antes de dormir, lo último que veía era su negrura salpicada de puntitos luminosos parpadeando. Al amanecer, observaba desde la dureza de la alfombra de cartones despuntar la mañana. Un perro, tan callejero como ella, era su única y fiel compañía. La miré y me vi reflejada en el espejo de sus ojos: vestía con sus mismos harapos, y tenía esa mirada suya perdida y triste. Un escalofrío recorrió mi cuerpo, y sentí miedo. Mucho miedo.

Buen micro Esther, la empatía en estado puro...
Felicidades!
 
La otra noche soñé que andaba por uno pueblos raros. Al ultimo pueblo llegaba trotando y de noche. Se hizo de noche y los poquitos negocios que había estaban cerrando. Y pensé: Tendré que dormir afuera, con todo lo peligroso que eso implica. También tuve miedo y este escrito tuyo me lo recordó al toque. Te mandé un rollo jaajaj saludos, muy lindo. Se que es esto apunta a otra cosa, pero valía lo que me hizo recordar. :)
Pues si te ha servido para recordar aquello que te pasó, no está nada mal, aunque ese recuerdo no parece muy agradable, claro que el micro tampoco lo es, lo que refleja es muy duro, muy terrible. Muchas gracias por tu comentario, Emp, un beso.
 
Se siente tan real cuando la línea que nos separa del espejo, desaparece. Me han gustado muchísimo las sutilezas y pequeños adornos que has utilizado, enriquecen en gran medida la corta extensión y le confieren además, gran fuerza a cada línea. Un placer.

Saludos
Hola Esteban. Cuando escribí el micro, pensé que una realidad tan dura y desgraciadamente hoy tan cotidiana, tan desnuda, tan fea, merecía un poco de poesía, algún toque de belleza... Me alegra que lo hayas percibido, me ha encantado tu comentario, que agradezco muchísimo. Un abrazo.
 
Emotivo micro que hace reflexionar sobre esa situación de suma tristeza y desamparo. Muy buen micro con todo lo que confiere concretar un microrrelato.


Me gustó.

Un abrazo grande.
 
Su techo era el cielo. Todas las noches, antes de dormir, lo último que veía era su negrura salpicada de puntitos luminosos parpadeando. Al amanecer, observaba desde la dureza de la alfombra de cartones despuntar la mañana. Un perro, tan callejero como ella, era su única y fiel compañía. La miré y me vi reflejada en el espejo de sus ojos: vestía con sus mismos harapos, y tenía esa mirada suya perdida y triste. Un escalofrío recorrió mi cuerpo, y sentí miedo. Mucho miedo.
Cualquier persona es otro "yo". Dices mucho con pocas palabras. Un relato muy bueno para rflexionar.

Un abrazo cordial.
 

MundoPoesía se mantiene gracias a la publicidad y al apoyo (opcional) de nuestra comunidad.

♥ Hacer una donación
Atrás
Arriba