Temperamento

¿Quién pensaría que la indignación delataría el verdadero temperamento de Caperucita?

—¡Qué ingrata esa vieja! Tantas atenciones y nunca quiso agradecerme. A ver cómo se la llevará con su senilidad.

¡Ay con el lobo!, solo un cuenco vacío ocupando la mesa.
Marcar un vertiente suculenta entre la formalidad del cuento que siempre
nos inculcaron. me ha gustado mucho la dialogacion de esa alineada
cadencia..., caperucita estaba desbordada. saludos con afecto de
luzyabsenta
 

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