Antares
Poeta adicto al portal
Amarilleas y despegas sutilmente el peciolo
del tallo que te dio la vida.
Lento comienza la caída vertical
con la paradójica horizontalidad
del que se balancea en un columpio.
Giras, giras.
Y es cuando te volteas que descubro
la poesía que describes.
Quizás recuerdes ahí
la brisa que te mecía en primavera.
Y las lluvias de Abril
que te humedecían dando verdor.
Giras, giras.
Lentamente cual pluma de ave que suave desciende,
imagino si ves como tu vida pasa
en esa danza final.
Y sigues recordando
el calor de ese estéril verano,
la sombra que bien supo agradecer el hombre.
El cobijo nocturno que diste a los pájaros con su algarabía,
ese recogimiento secuencial.
Giras, giras.
Y llega leve el sonido de los corazones enamorados
que bajo la Luna declararon su amor,
de lo que tú hoja latente, fuiste testigo.
Te aproximas al suelo, la gravedad te llama.
Una juguetona ráfaga de viento otoñal te eleva
para que agotes tus últimos recuerdos
de la vida generosa que supiste dar.
Ahora, amiga hoja, descansa junto a la hojarasca.
El invierno ya llegó.