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Tic Tac

Estefanía André Feijoó

Poeta recién llegado
​Pasan las horas que pesan,
y el tic tac de mi reloj palpitante cierra su puerta.

Tic, tac…
Se apaga la luz, se enciende mi llama.
Y su imaginación se adueña de mi alma.
Me hace vislumbrar un presente inapropiado
salpicado por un pasado incauto,
permitiéndome acariciarlos…
Hechos que transcurren a su tiempo exacto.

Tic tac…
Cerrojo echado… me dejo envolver por sus manos.
Mastico su aliento, me traspasa…
Duele tanto ser prisionera de su encanto,
que me encanta,
cuando su ego se revuelca ardiente y gélido
y me encoge de deseo,
y me calla
y me grita
y me hace sentir prohibida.

Tic, tac….
Y mi reloj palpita.
Ese sonido que cabalgando las horas
le hace el amor al tiempo,
que ahora siento, húmedo,
escurrirse entre mis dedos,
como el agua que emana de mi alma
cuando a pasos agigantados
rehuyo de sus besos para de nuevo
encontrarme con ellos.

Y es que resulta tan tentadora la desobediencia a la razón,
que carente de abstinencia
le lleva y me lleva a la más surrealista impaciencia.

Tic, tac….
Agujas que se mueven a ritmo de fuego.
Conjuran lo que veo y me hacen pecar de gula,
ansiando saborear su piel,
y sobre mi lengua deslizar su carne,
alimentarme de su ser,
dar rienda suelta a mi garganta, engullir el tiempo.

Tiempo, que fluyendo te dejas
consumir como el hielo,
por plagas de hechos
irrelevantes e inconexos.

Tic, tac….
Vaivén de horas y segundos
que me hacen bailar con ellos.
Y clandestino sonido de pestillo
me anuncia la llegada de Deseo,
personificación de artimaña,
perversión,
empeño de húmeda flor
de ser apuñalada por su mugrienta espada.

Tic, tac…. tic, tac… tic, tac…
Gemido de reloj me hace presa de su pasión,
segundos poseídos por su ego, cuyos dedos
se hacen dueños de mis titubeos
recorriendo los recovecos de mis pensamientos.

Y el fluir de su fragancia inunda mis entrañas…
Y el compás de sus movimientos
Me hace volar, flotar, levitar sobre su cama.

Tic... Tac…
Y la niña ya no es flor, ni tierna ni marchita.
La niña es sábanas, agua y almohada.


Estefanía André Feijoó.
 
Segunda vuelta a la irrealidad de la mano de tu versos, nacidos de un hilo de prosa tan bien enfilado en la mesa sobre la que escribes como para resultar sabiamente troceado en este conjunto de versos. Me encantó...

Duele tanto ser prisionera de su encanto,
que me encanta,
cuando su ego se revuelca ardiente y gélido
y me encoge de deseo,
y me calla
y me grita
y me hace sentir prohibida.

Tic, tac….
Y mi reloj palpita.
Ese sonido que cabalgando las horas
le hace el amor al tiempo,

Y lo mejor:
ansiando saborear su piel,
y sobre mi lengua deslizar su carne,

Sin duda, el reloj debió sentirse conmovido de no poder arrancarse las manecillas para detener esa maquiavélica entonación que arrastraría tus dedos a impulsar teclas en la dirección de este poema tan distinto a todo. Como mínimo, original y extenso. Onomatopéyico. También ellas debieron querer por un segundo de su tiempo pasearse inútiles fuera de su circunnavegado pero plano y pequeño mundo acristalado para entintarse de azul y negro y robarte palabras donde quizás dudaste si escribir o callar.

Enorme escrito, y el reloj, casi plectro. Palabra que aprendí hace bien poco de mis colegas de foro. Aunque hay más manos aquí que las propias y las del reloj de agujas. Abrazos y un beso. Me gustó mucho

 
Última edición:
wow!!
increibles palabras las que les ofreces a mis versos!
es un honor que poetas mucho más experimentados que yo opinen así de lo que escribo :)
Al fin y al cabo a mis escasos 21 años todavía no he tenido oportunidad de adquirir muchos conocimientos sobre esto, hasta ahora solo llevo escritas 14 poesías :(
Iré subiendo las primeras que hice, para así ver cómo he evolucionado y lo que opináis de mis primeros pasos

Muchísimas gracias por vuestras palabras! Son toda una alegría para mi :)
 
En serio, sos poeta. Si en tu mente hay estos versos, lo sos.
 
En serio, sos poeta. Si en tu mente hay estos versos, lo sos.

Wow Noemy... muchísimas gracias, de verdad :)
Lo cierto es que estos versos los siento, todo lo que escribo forma parte de mí, de alguna manera, son sobre todo vivencias o experiencias propias que disfrazo de metáforas e intento desahogarme mediante la poesía de algún modo :)

Muchísimas gracias de nuevo Noemy!! es maravilloso leer comentarios como el tuyo
 
Estefanía André Feijoó;4852103 dijo:
​Pasan las horas que pesan,
y el tic tac de mi reloj palpitante cierra su puerta.

Tic, tac…
Se apaga la luz, se enciende mi llama.
Y su imaginación se adueña de mi alma.
Me hace vislumbrar un presente inapropiado
salpicado por un pasado incauto,
permitiéndome acariciarlos…
Hechos que transcurren a su tiempo exacto.

Tic tac…
Cerrojo echado… me dejo envolver por sus manos.
Mastico su aliento, me traspasa…
Duele tanto ser prisionera de su encanto,
que me encanta,
cuando su ego se revuelca ardiente y gélido
y me encoge de deseo,
y me calla
y me grita
y me hace sentir prohibida.

Tic, tac….
Y mi reloj palpita.
Ese sonido que cabalgando las horas
le hace el amor al tiempo,
que ahora siento, húmedo,
escurrirse entre mis dedos,
como el agua que emana de mi alma
cuando a pasos agigantados
rehuyo de sus besos para de nuevo
encontrarme con ellos.

Y es que resulta tan tentadora la desobediencia a la razón,
que carente de abstinencia
le lleva y me lleva a la más surrealista impaciencia.

Tic, tac….
Agujas que se mueven a ritmo de fuego.
Conjuran lo que veo y me hacen pecar de gula,
ansiando saborear su piel,
y sobre mi lengua deslizar su carne,
alimentarme de su ser,
dar rienda suelta a mi garganta, engullir el tiempo.

Tiempo, que fluyendo te dejas
consumir como el hielo,
por plagas de hechos
irrelevantes e inconexos.

Tic, tac….
Vaivén de horas y segundos
que me hacen bailar con ellos.
Y clandestino sonido de pestillo
me anuncia la llegada de Deseo,
personificación de artimaña,
perversión,
empeño de húmeda flor
de ser apuñalada por su mugrienta espada.

Tic, tac…. tic, tac… tic, tac…
Gemido de reloj me hace presa de su pasión,
segundos poseídos por su ego, cuyos dedos
se hacen dueños de mis titubeos
recorriendo los recovecos de mis pensamientos.

Y el fluir de su fragancia inunda mis entrañas…
Y el compás de sus movimientos
Me hace volar, flotar, levitar sobre su cama.

Tic... Tac…
Y la niña ya no es flor, ni tierna ni marchita.
La niña es sábanas, agua y almohada.


Estefanía André Feijoó.



turbios, coherentes, efímeros y pacientes, yacen de mil lenguas. Apabullado he abierto mis oídos a tan precisos versos...
 
Estefanía André Feijoó;4852103 dijo:
​Pasan las horas que pesan,
y el tic tac de mi reloj palpitante cierra su puerta.

Tic, tac…
Se apaga la luz, se enciende mi llama.
Y su imaginación se adueña de mi alma.
Me hace vislumbrar un presente inapropiado
salpicado por un pasado incauto,
permitiéndome acariciarlos…
Hechos que transcurren a su tiempo exacto.

Tic tac…
Cerrojo echado… me dejo envolver por sus manos.
Mastico su aliento, me traspasa…
Duele tanto ser prisionera de su encanto,
que me encanta,
cuando su ego se revuelca ardiente y gélido
y me encoge de deseo,
y me calla
y me grita
y me hace sentir prohibida.

Tic, tac….
Y mi reloj palpita.
Ese sonido que cabalgando las horas
le hace el amor al tiempo,
que ahora siento, húmedo,
escurrirse entre mis dedos,
como el agua que emana de mi alma
cuando a pasos agigantados
rehuyo de sus besos para de nuevo
encontrarme con ellos.

Y es que resulta tan tentadora la desobediencia a la razón,
que carente de abstinencia
le lleva y me lleva a la más surrealista impaciencia.

Tic, tac….
Agujas que se mueven a ritmo de fuego.
Conjuran lo que veo y me hacen pecar de gula,
ansiando saborear su piel,
y sobre mi lengua deslizar su carne,
alimentarme de su ser,
dar rienda suelta a mi garganta, engullir el tiempo.

Tiempo, que fluyendo te dejas
consumir como el hielo,
por plagas de hechos
irrelevantes e inconexos.

Tic, tac….
Vaivén de horas y segundos
que me hacen bailar con ellos.
Y clandestino sonido de pestillo
me anuncia la llegada de Deseo,
personificación de artimaña,
perversión,
empeño de húmeda flor
de ser apuñalada por su mugrienta espada.

Tic, tac…. tic, tac… tic, tac…
Gemido de reloj me hace presa de su pasión,
segundos poseídos por su ego, cuyos dedos
se hacen dueños de mis titubeos
recorriendo los recovecos de mis pensamientos.

Y el fluir de su fragancia inunda mis entrañas…
Y el compás de sus movimientos
Me hace volar, flotar, levitar sobre su cama.

Tic... Tac…
Y la niña ya no es flor, ni tierna ni marchita.
La niña es sábanas, agua y almohada.


Estefanía André Feijoó.


Una vez más, Estefanía, las líneas más creativas y bien dibujadas. Felicitaciones
:::conejo:::
 

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