Geología de esquistos y pizarras
Amenazas conjuradas por el amor de sus gentes
La caricia se hizo árbol
y la jara aromosa le dio su color al suelo
Como oxidados cuchillos se alzan al cielo pálido
diedros que un día fueron puños
Polícromas placas de pizarras asustadas por un fuego aún latente
El agua las acuna y las protege, las pizarras de Las Hurdes.
No hay calma en la sustancia del silencio
La rutina de las noches desmorona esos cuchillos
que rehuyen las venganzas de otros muertos
aquellos muertos nocturnos que renacen de los ojos en los otros nuevos muertos.
La noche se tizna de crujidos y aromas de jaras en flor
los cutis atezados por el olvido buscan su más hermoso reflejo en las aguas del regajo
yo me busco en la luna que se pierde en el fondo de tu ojo
bruñido opérculo erizado de puñales.
Los apacibles dioses penates duermen mientras la ruina asola las casas
Tierra sin pan ni futuro roca viva de pasados Las Hurdes
Mi paso tembloroso busca sus ecos entre los agredidos silencios
Como un furtivo que late entre las aguas purísimas e inanes.
Como un extraño entre los extraños aceptados por los montes
tomo mi ración escueta de olvido y recomienzo mi ruta
Son tantas las rocas que esperan mi mirada…
Tantos los hipogeos que acogerán mi huida…
Amenazas conjuradas por el amor de sus gentes
La caricia se hizo árbol
y la jara aromosa le dio su color al suelo
Como oxidados cuchillos se alzan al cielo pálido
diedros que un día fueron puños
Polícromas placas de pizarras asustadas por un fuego aún latente
El agua las acuna y las protege, las pizarras de Las Hurdes.
No hay calma en la sustancia del silencio
La rutina de las noches desmorona esos cuchillos
que rehuyen las venganzas de otros muertos
aquellos muertos nocturnos que renacen de los ojos en los otros nuevos muertos.
La noche se tizna de crujidos y aromas de jaras en flor
los cutis atezados por el olvido buscan su más hermoso reflejo en las aguas del regajo
yo me busco en la luna que se pierde en el fondo de tu ojo
bruñido opérculo erizado de puñales.
Los apacibles dioses penates duermen mientras la ruina asola las casas
Tierra sin pan ni futuro roca viva de pasados Las Hurdes
Mi paso tembloroso busca sus ecos entre los agredidos silencios
Como un furtivo que late entre las aguas purísimas e inanes.
Como un extraño entre los extraños aceptados por los montes
tomo mi ración escueta de olvido y recomienzo mi ruta
Son tantas las rocas que esperan mi mirada…
Tantos los hipogeos que acogerán mi huida…