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Tierra fracturada (impresiones de viaje)

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Geología de esquistos y pizarras

Amenazas conjuradas por el amor de sus gentes

La caricia se hizo árbol

y la jara aromosa le dio su color al suelo



Como oxidados cuchillos se alzan al cielo pálido

diedros que un día fueron puños

Polícromas placas de pizarras asustadas por un fuego aún latente

El agua las acuna y las protege, las pizarras de Las Hurdes.


No hay calma en la sustancia del silencio

La rutina de las noches desmorona esos cuchillos

que rehuyen las venganzas de otros muertos

aquellos muertos nocturnos que renacen de los ojos en los otros nuevos muertos.


La noche se tizna de crujidos y aromas de jaras en flor

los cutis atezados por el olvido buscan su más hermoso reflejo en las aguas del regajo

yo me busco en la luna que se pierde en el fondo de tu ojo

bruñido opérculo erizado de puñales.


Los apacibles dioses penates duermen mientras la ruina asola las casas

Tierra sin pan ni futuro roca viva de pasados Las Hurdes

Mi paso tembloroso busca sus ecos entre los agredidos silencios

Como un furtivo que late entre las aguas purísimas e inanes.



Como un extraño entre los extraños aceptados por los montes

tomo mi ración escueta de olvido y recomienzo mi ruta

Son tantas las rocas que esperan mi mirada…

Tantos los hipogeos que acogerán mi huida…
 
Bella y profunda descripción de esos paisajes verdaderamente mágicos que detalla y transcribe su pluma compañero Miguel...
Imágenes que nos dejan una impresión coagulante en la retina, y nos transporta hacia las místicas dimensiones de su pensamiento.
Algo así me pasó cuando tuve la suerte de llegar hasta las ruinas del Tiahuanaco en Bolivia. Excelente poema. Mis saludos y mis
respetos, como siempre... poeta.
 
Geología de esquistos y pizarras

Amenazas conjuradas por el amor de sus gentes

La caricia se hizo árbol

y la jara aromosa le dio su color al suelo



Como oxidados cuchillos se alzan al cielo pálido

diedros que un día fueron puños

Polícromas placas de pizarras asustadas por un fuego aún latente

El agua las acuna y las protege, las pizarras de Las Hurdes.


No hay calma en la sustancia del silencio

La rutina de las noches desmorona esos cuchillos

que rehuyen las venganzas de otros muertos

aquellos muertos nocturnos que renacen de los ojos en los otros nuevos muertos.


La noche se tizna de crujidos y aromas de jaras en flor

los cutis atezados por el olvido buscan su más hermoso reflejo en las aguas del regajo

yo me busco en la luna que se pierde en el fondo de tu ojo

bruñido opérculo erizado de puñales.


Los apacibles dioses penates duermen mientras la ruina asola las casas

Tierra sin pan ni futuro roca viva de pasados Las Hurdes

Mi paso tembloroso busca sus ecos entre los agredidos silencios

Como un furtivo que late entre las aguas purísimas e inanes.



Como un extraño entre los extraños aceptados por los montes

tomo mi ración escueta de olvido y recomienzo mi ruta

Son tantas las rocas que esperan mi mirada…

Tantos los hipogeos que acogerán mi huida…

Excelentes paisajes, querido amigo Miguel, bellos y , a veces desgarradores. Un placer leer tu arte, enhorabuena. Un abrazo, felices días.
 
Geología de esquistos y pizarras

Amenazas conjuradas por el amor de sus gentes

La caricia se hizo árbol

y la jara aromosa le dio su color al suelo



Como oxidados cuchillos se alzan al cielo pálido

diedros que un día fueron puños

Polícromas placas de pizarras asustadas por un fuego aún latente

El agua las acuna y las protege, las pizarras de Las Hurdes.


No hay calma en la sustancia del silencio

La rutina de las noches desmorona esos cuchillos

que rehuyen las venganzas de otros muertos

aquellos muertos nocturnos que renacen de los ojos en los otros nuevos muertos.


La noche se tizna de crujidos y aromas de jaras en flor

los cutis atezados por el olvido buscan su más hermoso reflejo en las aguas del regajo

yo me busco en la luna que se pierde en el fondo de tu ojo

bruñido opérculo erizado de puñales.


Los apacibles dioses penates duermen mientras la ruina asola las casas

Tierra sin pan ni futuro roca viva de pasados Las Hurdes

Mi paso tembloroso busca sus ecos entre los agredidos silencios

Como un furtivo que late entre las aguas purísimas e inanes.



Como un extraño entre los extraños aceptados por los montes

tomo mi ración escueta de olvido y recomienzo mi ruta

Son tantas las rocas que esperan mi mirada…

Tantos los hipogeos que acogerán mi huida…
Desde los silencios expectantes un inicio anclado a la tierra para ir descubriendo
esa locura de formas, estructurar asi el ambiente y solaparlo en la noche, para
ensamblar mejor el paso tembloroso de un silencio que permite refugiarse
en los añicos vistos. queda como esa aceptacion donde la mirada del poeta
gorgotea en una fragilidad que estremece. excelente. saludos de luzyabsenta
 
Las Hurdes desmoronadas
cual mar de piedras encrespadas
donde las altas crestas de sus sierras
se convierten al hacer espuma de pizarras
en oxidadas agujas poliédricas
sus lascas marrones en miel
y amargas aceitunas moradas.
 
Muchas gracias, Iván, por tu visita y las palabras elogiosas que dedicas a mis versos. Estos paisajes difíciles, apartados, que contienen esa belleza esencial y trágica de la que el poeta bebe, me los imagino en cualquier parte del mundo. Desgraciadamente nuestra condición humana nos suele impedir recorrer este extenso, aunque acotado mundo que tantas vidas necesitaríamos para contemplar sus bellezas. Afortunadamente su dimensión poética nos es más accesible. Un abrazo, querido amigo.
miguel
 
Como siempre, querido Luzyabsenta, me ofreces un comentario riquísimo y complejo que ilumina la tosquedad de mis versos. Y, como siempre, recibe mi agradecimiento por esta muestra de amistad que ha de fecundar en otros poemas. Un cordial abrazo, querido co9mpañero.
miguel
 

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