Le vio la tarde pálida, le vio la noche fría
remontar su tristeza, remontar su dolor,
esforzarse en lo adverso, sacar su pundonor,
retar la adversidad con proverbial hombría.
-Veré de nuevo al sol, disfrutaré del día,
aroma de castañas esparcirán su olor.
Habrá luz en lo umbrío y encontraré una flor.
La vida rompe sombras, timbal de sinfonía.
Buscaré los presagios que el cielo me designe,
escribiré los versos que pinten de arrebol
los minutos que fluyen en brisa tras el sol-
Derrama tersos versos el gran poeta insigne
regalando a la vida su pasión, su fervor,
y en un vaso, olvidada, se desmaya una flor.
Poema resultado del reto de MP pinza de glosas, el verso primero fue tomado de Caupolicán y el último de Sonatina, ambos de Rubén Darío.
DE CARNE Y HUESO
Somos seres de carne y hueso,
con necesidades básicas y primitivas.
Comemos, bebemos, dormimos, follamos, sobre todo ansiamos follar
y eliminamos lo que no sirve.
Nuestros cuerpos son máquinas,
que funcionan con fisiología básica.
El corazón late, los pulmones respiran,
y el estómago digiere con gula.
Pero nos creemos superiores,
con pensamientos y emociones complejas.
Nos enorgullecemos de nuestra mente,
y despreciamos nuestra naturaleza básica.
Sin embargo, la realidad es simple,
somos animales con necesidades físicas.
Y al final, todos somos iguales,
en la muerte y en la descomposición.
Así que acepta tu naturaleza,
y no te avergüences de ser humano.
En tu debilidad está tu fuerza,
y en tu mortalidad, tu verdadera belleza.
(Francisco del Valle Cuerva)