joblam
Poeta que considera el portal su segunda casa
Cuántas noches en ancas del silencio
imaginé con ansia tus caricias y besos.
La fuerza del viento, volcada en insomnios,
lleva destellos de la frustración
por desdeñar hurgar la rendija
para libar el almíbar de tu cuerpo.
Tus labios henchidos de pasión
anhelantes de intrepidez
en la titánica lid contra la indecisión,
incitaban fortaleza a la infantil timidez
y a los deseos de volcar la emoción
para deslastrar los temores
de compartir en tu regazo la calidez.
La noche enlutada en mísera soledad
esboza que la congoja tiene nido
y todas aquellas mariposas aladas
de encuentros furtivos
emigraron a estancias del olvido
donde mora la desesperanza.
Vendrán lunas, llegarán soles
y las múltiples estrellas titilantes
reflejarán sombras y senderos
de lágrimas inconformes
mientras cabalgan los eslabones
con ausencia de valentía
y los despojos de un fracaso.
imaginé con ansia tus caricias y besos.
La fuerza del viento, volcada en insomnios,
lleva destellos de la frustración
por desdeñar hurgar la rendija
para libar el almíbar de tu cuerpo.
Tus labios henchidos de pasión
anhelantes de intrepidez
en la titánica lid contra la indecisión,
incitaban fortaleza a la infantil timidez
y a los deseos de volcar la emoción
para deslastrar los temores
de compartir en tu regazo la calidez.
La noche enlutada en mísera soledad
esboza que la congoja tiene nido
y todas aquellas mariposas aladas
de encuentros furtivos
emigraron a estancias del olvido
donde mora la desesperanza.
Vendrán lunas, llegarán soles
y las múltiples estrellas titilantes
reflejarán sombras y senderos
de lágrimas inconformes
mientras cabalgan los eslabones
con ausencia de valentía
y los despojos de un fracaso.