José Valverde Yuste
Poeta que considera el portal su segunda casa
Masticando el azahar de las caricias
sobre un cuerpo de espectro amplio
detuve mis deseos
mordiendo la luz de sus piernas
allí donde las olas juegan
en la flacidez de la luz
cuando la luna asoma
entre soles de pequeños cristales derruidos
donde las mariposas respiran las rosas.
Acaricio el profundo mirar de tu vientre
y me impregno de ese río
de oquedad oscura donde me sumerjo
como un cielo despejado de nubes.
Tiemblan tus alas y el centro
se vuelve huracán de aguas densas
fuego de constelación en bordes
de anhelo recurrente
sostenidas por compás de fina pluma.
Subo la cumbre del altar
donde florece la rosa
y liba la abeja en su redondeo
en aguas donde madura el rocío
y mi corazón se derrama como torrente
buscando su escorrentía.
Un corazón dando luz a las estrellas
desgarrando la piel
en tempestad de noche
como si llovieran deseos
entre aromas de auroras desvanecidas.
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