Título: No al exterminio

José Valverde Yuste

Poeta que considera el portal su segunda casa


No se quema la bala con el llanto,
hay vidas evaporadas
en fragmentos de metralla
ocultos entre niebla sin rastro
sobre ciénaga envuelta en dolor,
desolado paisaje volando hacia lo eterno,
donde los ecos de mis sueños
se ahogan en silencio.

Vestigios de último aliento
adherido a palabras descompuestas
en lenguas desgajadas de abominable himen,
lágrimas desvanecidas en las mareas
de los falsos rezos.

Exterminadores que no enseñan nada,
holocaustos de sangre derramada en tierra seca,
breve tiempo en hoguera de voces apagadas
en las sombras de un mundo olvidado.

Oración perpetua que se eleva
como incienso a la divinidad del pecado,
orando entre cadáveres velados por nubes
desolados, sin rostro;
se pierden en la marea de trazo débil
entre las polillas en la luz de la madera
que se desvanece.

Vidas mustias flotando como sombras
adheridas a un tiempo cansado,
inexorable paso a un mar sagrado
que sostiene el instante
en ojos de infinito dolor y rojo clavel
que deslumbra la brevedad del mundo y su luz
que siempre vuelve a resurgir de sus cloacas.

Églogas del tiempo,
sándalo disipado en grandes zanjas
llenas de cuerpos frágiles en silencios sagrados
que entran en sus rendijas.

Enjaulada la vida
en sus más frías costuras
caminando sobre cosas donde las confesiones
son la luz que tamiza la brevedad del cáliz,
las sombras se tragan mis gritos
donde fallece el pulso de la existencia
expandida por el vacío.
 
Última edición:


No se quema la bala con el llanto,
hay vidas evaporadas
en fragmentos de metralla
ocultos entre niebla sin rastro
sobre ciénaga envuelta en dolor,
desolado paisaje volando hacia lo eterno,
donde los ecos de mis sueños
se ahogan en silencio.

Vestigios de último aliento
adherido a palabras descompuestas
en lenguas desgajadas de abominable himen,
lágrimas desvanecidas en las mareas
de los falsos rezos.

Exterminadores que no enseñan nada,
holocaustos de sangre derramada en tierra seca,
breve tiempo en hoguera de voces apagadas
en las sombras de un mundo olvidado.

Oración perpetua que se eleva
como incienso a la divinidad del pecado,
orando entre cadáveres velados por nubes
desolados, sin rostro;
se pierden en la marea de trazo débil
entre las polillas en la luz de la madera
que se desvanece.

Vidas mustias flotando como sombras
adheridas a un tiempo cansado,
inexorable paso a un mar sagrado
que sostiene el instante
en ojos de infinito dolor y rojo clavel
que deslumbra la brevedad del mundo y su luz
que siempre vuelve a resurgir de sus cloacas.

Églogas del tiempo,
sándalo disipado en grandes zanjas
llenas de cuerpos frágiles en silencios sagrados
que entran en sus rendijas.

Enjaulada la vida
en sus más frías costuras
caminando sobre cosas donde las confesiones
son la luz que tamiza la brevedad del cáliz,
las sombras se tragan mis gritos
donde fallece el pulso de la existencia
expandida por el vacío.

Sí señor. Exterminio, Genocidio es lo que están cometiendo Netanyaju y los judíos. Y hay que gritarlo sin miedo.

Saludos cordiales.

Buen poema.
 


No se quema la bala con el llanto,
hay vidas evaporadas
en fragmentos de metralla
ocultos entre niebla sin rastro
sobre ciénaga envuelta en dolor,
desolado paisaje volando hacia lo eterno,
donde los ecos de mis sueños
se ahogan en silencio.

Vestigios de último aliento
adherido a palabras descompuestas
en lenguas desgajadas de abominable himen,
lágrimas desvanecidas en las mareas
de los falsos rezos.

Exterminadores que no enseñan nada,
holocaustos de sangre derramada en tierra seca,
breve tiempo en hoguera de voces apagadas
en las sombras de un mundo olvidado.

Oración perpetua que se eleva
como incienso a la divinidad del pecado,
orando entre cadáveres velados por nubes
desolados, sin rostro;
se pierden en la marea de trazo débil
entre las polillas en la luz de la madera
que se desvanece.

Vidas mustias flotando como sombras
adheridas a un tiempo cansado,
inexorable paso a un mar sagrado
que sostiene el instante
en ojos de infinito dolor y rojo clavel
que deslumbra la brevedad del mundo y su luz
que siempre vuelve a resurgir de sus cloacas.

Églogas del tiempo,
sándalo disipado en grandes zanjas
llenas de cuerpos frágiles en silencios sagrados
que entran en sus rendijas.

Enjaulada la vida
en sus más frías costuras
caminando sobre cosas donde las confesiones
son la luz que tamiza la brevedad del cáliz,
las sombras se tragan mis gritos
donde fallece el pulso de la existencia
expandida por el vacío.
Vacíos consentidos y ojos que no miran los holocaustos de un mundo desfragmentado que no sabe mirarse en la mirada de lo humano.
Me llega este poema, que aplaudo, como una denuncia a la ceguera global y al epitafio de una era, la nuestra.
Saludote de principios de año, José, y a ver por donde salimos.
 
Vacíos consentidos y ojos que no miran los holocaustos de un mundo desfragmentado que no sabe mirarse en la mirada de lo humano.
Me llega este poema, que aplaudo, como una denuncia a la ceguera global y al epitafio de una era, la nuestra.
Saludote de principios de año, José, y a ver por donde salimos.
Muchas gracias Alonso por tu bello comentario a mi poema denuncia. Un abrazo con la pluma del alma en este nuevo año
 


No se quema la bala con el llanto,
hay vidas evaporadas
en fragmentos de metralla
ocultos entre niebla sin rastro
sobre ciénaga envuelta en dolor,
desolado paisaje volando hacia lo eterno,
donde los ecos de mis sueños
se ahogan en silencio.

Vestigios de último aliento
adherido a palabras descompuestas
en lenguas desgajadas de abominable himen,
lágrimas desvanecidas en las mareas
de los falsos rezos.

Exterminadores que no enseñan nada,
holocaustos de sangre derramada en tierra seca,
breve tiempo en hoguera de voces apagadas
en las sombras de un mundo olvidado.

Oración perpetua que se eleva
como incienso a la divinidad del pecado,
orando entre cadáveres velados por nubes
desolados, sin rostro;
se pierden en la marea de trazo débil
entre las polillas en la luz de la madera
que se desvanece.

Vidas mustias flotando como sombras
adheridas a un tiempo cansado,
inexorable paso a un mar sagrado
que sostiene el instante
en ojos de infinito dolor y rojo clavel
que deslumbra la brevedad del mundo y su luz
que siempre vuelve a resurgir de sus cloacas.

Églogas del tiempo,
sándalo disipado en grandes zanjas
llenas de cuerpos frágiles en silencios sagrados
que entran en sus rendijas.

Enjaulada la vida
en sus más frías costuras
caminando sobre cosas donde las confesiones
son la luz que tamiza la brevedad del cáliz,
las sombras se tragan mis gritos
donde fallece el pulso de la existencia
expandida por el vacío.
Muchas gracias estimado amigo Dragón por dejar tu huella en mis letras. Un abrazo con la pluma del alma y feliz año
 


No se quema la bala con el llanto,
hay vidas evaporadas
en fragmentos de metralla
ocultos entre niebla sin rastro
sobre ciénaga envuelta en dolor,
desolado paisaje volando hacia lo eterno,
donde los ecos de mis sueños
se ahogan en silencio.

Vestigios de último aliento
adherido a palabras descompuestas
en lenguas desgajadas de abominable himen,
lágrimas desvanecidas en las mareas
de los falsos rezos.

Exterminadores que no enseñan nada,
holocaustos de sangre derramada en tierra seca,
breve tiempo en hoguera de voces apagadas
en las sombras de un mundo olvidado.

Oración perpetua que se eleva
como incienso a la divinidad del pecado,
orando entre cadáveres velados por nubes
desolados, sin rostro;
se pierden en la marea de trazo débil
entre las polillas en la luz de la madera
que se desvanece.

Vidas mustias flotando como sombras
adheridas a un tiempo cansado,
inexorable paso a un mar sagrado
que sostiene el instante
en ojos de infinito dolor y rojo clavel
que deslumbra la brevedad del mundo y su luz
que siempre vuelve a resurgir de sus cloacas.

Églogas del tiempo,
sándalo disipado en grandes zanjas
llenas de cuerpos frágiles en silencios sagrados
que entran en sus rendijas.

Enjaulada la vida
en sus más frías costuras
caminando sobre cosas donde las confesiones
son la luz que tamiza la brevedad del cáliz,
las sombras se tragan mis gritos
donde fallece el pulso de la existencia
expandida por el vacío.
Muchas gracias Luis por dejar tu huella en mis letras. Un abrazo con la pluma del alma y feliz año
 


No se quema la bala con el llanto,
hay vidas evaporadas
en fragmentos de metralla
ocultos entre niebla sin rastro
sobre ciénaga envuelta en dolor,
desolado paisaje volando hacia lo eterno,
donde los ecos de mis sueños
se ahogan en silencio.

Vestigios de último aliento
adherido a palabras descompuestas
en lenguas desgajadas de abominable himen,
lágrimas desvanecidas en las mareas
de los falsos rezos.

Exterminadores que no enseñan nada,
holocaustos de sangre derramada en tierra seca,
breve tiempo en hoguera de voces apagadas
en las sombras de un mundo olvidado.

Oración perpetua que se eleva
como incienso a la divinidad del pecado,
orando entre cadáveres velados por nubes
desolados, sin rostro;
se pierden en la marea de trazo débil
entre las polillas en la luz de la madera
que se desvanece.

Vidas mustias flotando como sombras
adheridas a un tiempo cansado,
inexorable paso a un mar sagrado
que sostiene el instante
en ojos de infinito dolor y rojo clavel
que deslumbra la brevedad del mundo y su luz
que siempre vuelve a resurgir de sus cloacas.

Églogas del tiempo,
sándalo disipado en grandes zanjas
llenas de cuerpos frágiles en silencios sagrados
que entran en sus rendijas.

Enjaulada la vida
en sus más frías costuras
caminando sobre cosas donde las confesiones
son la luz que tamiza la brevedad del cáliz,
las sombras se tragan mis gritos
donde fallece el pulso de la existencia
expandida por el vacío.
Muchas gracias Emilio por dejar tu huella en mis letras. Feliz año nuevo. Salud y utopía. Un abrazo con la pluma del alma
 

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