José Valverde Yuste
Poeta que considera el portal su segunda casa
¿Qué me cuentas esta noche?
¿Dónde te has metido con esa partitura de arpa insonora?.
Buscando tus tesoros en escalera flexible emigro
donde las imágenes son alimento de flamencos y gaviotas.
¡Oh corazón desvelado!,
siente mi cuerpo de ceniza adolescente
entre alfombras de enjambres
donde se calienta el polen en este trozo de roca,
que iceberg hervido parece.
Ventisca desolada, sin consistencia, sin molduras,
aliento que talla el fuego, andas buscando
donde el principio disuelve al fin en un mundo
donde la pasión sea pliegue duradero.
Pero te equivocas, lo buscas en el monte,
es en la mar de plata donde su espuma blanca lo lleva
en bandeja de esmeraldas, donde se desnuda la marejada.
¡Ay sal salada!
Que en mi alma eres paloma de susurro cierto
y yo ensalada en tu boca
comensal en ayuno, en lugares de vianda fácil,
tal vez bajo el manto de la luna el pájaro voló a la cueva
donde la noche se oscureció.
Te tengo en mi cama, desangelada,
entre las sábanas sombrías de las tinieblas
pensando en el pecado y éste no llega, mariposa,
corazón hercúleo ven conmigo,
hagamos una fiesta de trasiego
a través de ondas hertzianas
o matorrales en la sombra.
Te deseo tanto amor, que estoy hecho un lío
entre ventiscas, camas y tinieblas,
¿Pero dónde estás?, no te percibo.