Alonso Vicent
Poeta veterano en el portal
Del cielo huyo como al cielo imploro,
estallo en lo profundo de mi sino
y me disuelvo en esa luz airada
de lo gris, de lo negro y de las nubes.
Parto el silencio, el blanco pentagrama
se quiebra en líneas de energía hueca,
atona el sístole en la densa noche
de un corazón furioso y exaltado.
Siento el temor de los que escuchan sordos,
de los que ven en su ceguera el miedo,
de quien corre por dentro y no se mueve.
Soy la explosión del equilibrio frágil
que trae tras de sí la recia calma
y entre dos calmas soy un intervalo.
estallo en lo profundo de mi sino
y me disuelvo en esa luz airada
de lo gris, de lo negro y de las nubes.
Parto el silencio, el blanco pentagrama
se quiebra en líneas de energía hueca,
atona el sístole en la densa noche
de un corazón furioso y exaltado.
Siento el temor de los que escuchan sordos,
de los que ven en su ceguera el miedo,
de quien corre por dentro y no se mueve.
Soy la explosión del equilibrio frágil
que trae tras de sí la recia calma
y entre dos calmas soy un intervalo.
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