Ad Libitum
Poeta recién llegado
Me enseñaste que al dolor de dentro
no se le mata:
se le acuna como a la parte
más niña de una misma,
se le da de llover
hasta que escampe el miedo.
Y sabías como nadie
sacarle partido a mis demonios.
Cuando venían a empujarme al precipicio,
tú ponías de una patada
bocabajo a mi mundo.
Y entonces
caer
no era más
que otra forma
distinta
de volar.
no se le mata:
se le acuna como a la parte
más niña de una misma,
se le da de llover
hasta que escampe el miedo.
Y sabías como nadie
sacarle partido a mis demonios.
Cuando venían a empujarme al precipicio,
tú ponías de una patada
bocabajo a mi mundo.
Y entonces
caer
no era más
que otra forma
distinta
de volar.