jose villa
Poeta que considera el portal su segunda casa
.
afuera llueve, acá dentro tengo una botella
de whisky
y me la voy chingando de a traguitos
despacio, pensativo
con la luz apagada, en pelotas, despatarrado en la cama
un puto alcohólico de mierda en estado puro
no existe nada en toda la extensión de la galaxia
que sea más importante para mí en este momento
que alargar la mano, coger la botella, llevármela a la boca
y meterme una buena cantidad de alcohol por el gaznate
así de sencillo, así de simplificado
oigo la lluviecita repiquetear sobre el tejado
como si a un niño se le hubiera caído al suelo un montón de canicas
de pronto se me ocurre que probablemente
nadie piensa en mí ahora
a nadie le importa una jodida mierda lo que pueda ser de mí
si estoy vivo, si estoy muerto, si me raptaron los extraterrestres
o si estoy siendo sodomizado por un lujurioso doberman
tampoco tiene nada de raro, por otra parte
dado que todos mis viejos compinches de borracheras
hace años que se los cargó la chingada
al igual que a mis putas y queridas y cuanta madre
¿quién queda que se vaya a poner a acordarse de mí?
¿y a quién quisiera yo realmente volver a ver
de todos aquellos que alguna vez se emborracharon conmigo
la cagaron junto conmigo, se embarazaron de mí
o fueron desgraciados o felices por mi culpa?
a ninguno, para qué me voy a hacer pendejo
independientemente de todas estas consideraciones
y del hecho de que mi vida sea una triste pila de escombros
puedo decir que a lo largo de los años
mi relación con la botella nunca peligró ni estuvo en crisis
y que incluso a mi provecta edad
el whisky me sigue entrando de puta madre, para no variar
así como el tumultuoso torrente de un río entra al mar
así como la primavera entra en el verano y el verano en el otoño
así como entra en el instagram de la kardeishian
la puberta de 12 y piensa luego
yo de grande quiero ser igual de puta
.
afuera llueve, acá dentro tengo una botella
de whisky
y me la voy chingando de a traguitos
despacio, pensativo
con la luz apagada, en pelotas, despatarrado en la cama
un puto alcohólico de mierda en estado puro
no existe nada en toda la extensión de la galaxia
que sea más importante para mí en este momento
que alargar la mano, coger la botella, llevármela a la boca
y meterme una buena cantidad de alcohol por el gaznate
así de sencillo, así de simplificado
oigo la lluviecita repiquetear sobre el tejado
como si a un niño se le hubiera caído al suelo un montón de canicas
de pronto se me ocurre que probablemente
nadie piensa en mí ahora
a nadie le importa una jodida mierda lo que pueda ser de mí
si estoy vivo, si estoy muerto, si me raptaron los extraterrestres
o si estoy siendo sodomizado por un lujurioso doberman
tampoco tiene nada de raro, por otra parte
dado que todos mis viejos compinches de borracheras
hace años que se los cargó la chingada
al igual que a mis putas y queridas y cuanta madre
¿quién queda que se vaya a poner a acordarse de mí?
¿y a quién quisiera yo realmente volver a ver
de todos aquellos que alguna vez se emborracharon conmigo
la cagaron junto conmigo, se embarazaron de mí
o fueron desgraciados o felices por mi culpa?
a ninguno, para qué me voy a hacer pendejo
independientemente de todas estas consideraciones
y del hecho de que mi vida sea una triste pila de escombros
puedo decir que a lo largo de los años
mi relación con la botella nunca peligró ni estuvo en crisis
y que incluso a mi provecta edad
el whisky me sigue entrando de puta madre, para no variar
así como el tumultuoso torrente de un río entra al mar
así como la primavera entra en el verano y el verano en el otoño
así como entra en el instagram de la kardeishian
la puberta de 12 y piensa luego
yo de grande quiero ser igual de puta
.