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Tratamiento para un adiós.

Nicolás Rangel

Poeta recién llegado
La nostalgia vive dentro de mis zapatos
y tú me haces andar descalzo.

Es la guerra,
yo contra mi
todos los días
todas las noches.

A veces hablo con mis muertos
y encuentro las palabras
en la dosis exacta
para calmar el ansia
y dormir sin soñar contigo.

Tal vez sea solo mi esquizofrenia.

El tiempo podría detenerse aqui
e inventaría un atajo.

Siempre he pensado que al cielo
se puede ir andando.

Por que tú me lo enseñaste
me mostraste como soplar
para esparcir la ceniza del pasado
y como hacerlo para pedir un deseo.

Cabía mi ser dentro de tu mano
y me mostrabas esos caminos
donde para nosotros
siempre el cielo estaba cerrado
pero abrías el infierno
y doblabas mis huesos a tu antojo
y era feliz.

Al final nos perdimos
tal vez el cielo ciertamente no existe
no como todos lo imaginan
nada de ángeles, nada de santos,
tal vez el cielo eras tú
y ciertas noches abrías el infierno para mi.

O tal vez solo sea mi esquizofrenia.

Mañana comienzo tratamiento,
para ver si de una vez por todas
apareces de la nada
en medio de la calle
y soples tan fuerte
que te lleves todas mis cenizas.
 
Una excelente argumentación (nos obsequia) la profundidad retórica, que alcanza vuestro excelente poema mi estimado, compañero Nicolas R. En verdad, muy bien elaborada vuestra argumentación y; sobre todo por la magnitud de sus excelentes imágenes. Mis sinceras felicitaciones por ello.
 
Última edición:
La nostalgia vive dentro de mis zapatos
y tú me haces andar descalzo.

Es la guerra,
yo contra mi
todos los días
todas las noches.

A veces hablo con mis muertos
y encuentro las palabras
en la dosis exacta
para calmar el ansia
y dormir sin soñar contigo.

Tal vez sea solo mi esquizofrenia.

El tiempo podría detenerse aqui
e inventaría un atajo.

Siempre he pensado que al cielo
se puede ir andando.

Por que tú me lo enseñaste
me mostraste como soplar
para esparcir la ceniza del pasado
y como hacerlo para pedir un deseo.

Cabía mi ser dentro de tu mano
y me mostrabas esos caminos
donde para nosotros
siempre el cielo estaba cerrado
pero abrías el infierno
y doblabas mis huesos a tu antojo
y era feliz.

Al final nos perdimos
tal vez el cielo ciertamente no existe
no como todos lo imaginan
nada de ángeles, nada de santos,
tal vez el cielo eras tú
y ciertas noches abrías el infierno para mi.

O tal vez solo sea mi esquizofrenia.

Mañana comienzo tratamiento,
para ver si de una vez por todas
apareces de la nada
en medio de la calle
y soples tan fuerte
que te lleves todas mis cenizas.
La nostalgia de un amor perdido.
Es duro enfrentar los recuerdos y emociones.

Saludos
 
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