pequeña anie
Poeta que considera el portal su segunda casa
Tenue ante tu mirada
al silencio me acojo...
sin huir de tu jugada
con descaro me sonrojo.
Desplomas mi vestido
y se te aceleran los latidos,
deleitas tus ojos perversos
de mi voluptuosidad, eres preso.
Desafiante mi pecho palpita,
erguidos penachos te invitan
descarados y exigentes
a calmar sus deseos indecentes.
Grilletes de fuego me someten,
prisionera en tus brazos
mis besos lealtad prometen
y la razón se hace pedazos.
En flagelante gloria domas
mi alma de niña insegura,
ensimismada en tu locura
con lujuriosas ansias me tomas.
Arruinada la prudencia calla
dejando libre a la pasión...
las normas de señora fallan
en tus caricias de perversión.
Con endurecida necesidad
llenas mi indecente fuente,
servicial mi cuerpo turgente
recibe gustoso tu voracidad.
Embravecida la entrega fiel
nos guía a la cumbre pasional,
con la calma anidada en la piel
al amor, demos tregua...
¡¡¡tregua temporal!!!
al silencio me acojo...
sin huir de tu jugada
con descaro me sonrojo.
Desplomas mi vestido
y se te aceleran los latidos,
deleitas tus ojos perversos
de mi voluptuosidad, eres preso.
Desafiante mi pecho palpita,
erguidos penachos te invitan
descarados y exigentes
a calmar sus deseos indecentes.
Grilletes de fuego me someten,
prisionera en tus brazos
mis besos lealtad prometen
y la razón se hace pedazos.
En flagelante gloria domas
mi alma de niña insegura,
ensimismada en tu locura
con lujuriosas ansias me tomas.
Arruinada la prudencia calla
dejando libre a la pasión...
las normas de señora fallan
en tus caricias de perversión.
Con endurecida necesidad
llenas mi indecente fuente,
servicial mi cuerpo turgente
recibe gustoso tu voracidad.
Embravecida la entrega fiel
nos guía a la cumbre pasional,
con la calma anidada en la piel
al amor, demos tregua...
¡¡¡tregua temporal!!!
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