Frankos Roda
Poeta recién llegado
Como la tersa crin
de un corcel salvaje
se mueve tu pelo
al vaivén del aire.
Como la noche oscura
que la plata luna aclara,
son destellos de tu cara
perlas cuya intensidad albura.
Como el azul marino
del agua más profunda
dos topacios de tus ojos
extreman belleza pura.
Como el agua fresca
que sale del caño
me sabe tu aliento
al besar tus labios.
Como la flor núbil
de la dulce adolescencia,
es el blancor de tu cuerpo
y la frescura tu esencia.
Como nunca se ha querido
desde el pecho más profundo
son tres leyes del querer:
el respeto hacia una madre,
el amar a una mujer
y el cariño en la vejez.
de un corcel salvaje
se mueve tu pelo
al vaivén del aire.
Como la noche oscura
que la plata luna aclara,
son destellos de tu cara
perlas cuya intensidad albura.
Como el azul marino
del agua más profunda
dos topacios de tus ojos
extreman belleza pura.
Como el agua fresca
que sale del caño
me sabe tu aliento
al besar tus labios.
Como la flor núbil
de la dulce adolescencia,
es el blancor de tu cuerpo
y la frescura tu esencia.
Como nunca se ha querido
desde el pecho más profundo
son tres leyes del querer:
el respeto hacia una madre,
el amar a una mujer
y el cariño en la vejez.