Tú, en mi pervertida mente.

RUTH MONICA MUÑOZ

Poeta recién llegado
.
35242181_1057823514365869_989596061687349248_n.jpg

.
Se me pervirtió la mente,
al verte tan suelto
y despojado de tus ropas,
se me vinieron mil pensamientos a la cabeza
ni uno en su sano juicio.
Sin darme cuenta ya te había deseado
y no pude detenerme a tiempo.
Te pensé, y te seguí pensando,
te desee, y te seguí deseando.
El morbo ocupó mi cabeza,
comenzaste allí,
a dar vueltas y vueltas,
y como paloma sedienta,
te sumergiste en mis humedales.
¡Yo te cobijé allí,
donde las cosquillas, subían y bajaban,
y como alborotadas mariposas, revoloteaban.
¡Y te sentí, tan delicado y tibio!
¡Tan dulce y sazonado!
¡Tan amante de mis acaloradas sensaciones!
¡Te disfruté, si!
¡Como te disfruté!...

Se me pervirtió la mente,
y no me importó que lo supieras tú,
como tampoco la gente,
pues, era menester que así fuera,
para que me hicieras tu amante,
aquella tarde rozagante,
pintada de cálidos colores,
y perfumada, de rojas manzanas.
.
Ruth Muñoz Rodriguez
Derechos de autor/Chile,
 
Carambolas, amiga, sí que tienes dulzura.
Creo que sabes de igual manera que el agua mineral.
Yo, al agua fresca, le añado sal marina gorda, y sal del Himalaya.
Para ponerme fuerte y vigoroso. Mis plantas me lo agradecen.
Y así, sonríen. No tienen boca, pero resplandecen...
Están más fuertes y equilibradas.
Las riego, de vez en cuándo.
Y la dosis es poca, para que la tierra no se salinice.
No se empobrezca, por exceso de substancia. Es como aplicar abono líquido.
Y yo, me lo bebo; soy un agricultor marítimo. O un marinero en tierra.
 
Última edición:
.
35242181_1057823514365869_989596061687349248_n.jpg

.
Se me pervirtió la mente,
al verte tan suelto
y despojado de tus ropas,
se me vinieron mil pensamientos a la cabeza
ni uno en su sano juicio.
Sin darme cuenta ya te había deseado
y no pude detenerme a tiempo.
Te pensé, y te seguí pensando,
te desee, y te seguí deseando.
El morbo ocupó mi cabeza,
comenzaste allí,
a dar vueltas y vueltas,
y como paloma sedienta,
te sumergiste en mis humedales.
¡Yo te cobijé allí,
donde las cosquillas, subían y bajaban,
y como alborotadas mariposas, revoloteaban.
¡Y te sentí, tan delicado y tibio!
¡Tan dulce y sazonado!
¡Tan amante de mis acaloradas sensaciones!
¡Te disfruté, si!
¡Como te disfruté!...

Se me pervirtió la mente,
y no me importó que lo supieras tú,
como tampoco la gente,
pues, era menester que así fuera,
para que me hicieras tu amante,
aquella tarde rozagante,
pintada de cálidos colores,
y perfumada, de rojas manzanas.
.
Ruth Muñoz Rodriguez
Derechos de autor/Chile,
El deseo es un caballo desbocado. Bello poema en el marco de una certera y sensible escritura amiga Ruth. Abrazote vuela. Paco.
 

MundoPoesía se mantiene gracias a la publicidad y al apoyo (opcional) de nuestra comunidad.

♥ Hacer una donación
Atrás
Arriba