Ese pequeño gesto es una hazaña
cuando roza tu lado más sensible,
cuando aquello que sueñas es posible
y aguarda a sólo un cruce de montaña.
Un alma libre inicia tal campaña.
Avanza sobre un suelo de imposible
con un reflejo apenas perceptible
que traza un hilo bajo la pestaña.
Ese destello es un augurio en llamas.
Suma lo efímero otra noche fría
en que un árbol me abraza con sus ramas
y lo eterno se nutre como el día
cuando tu tibia lágrima derramas
y brota como fruto de alegría.
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