Hay una imagen dentro y otra fuera.
Pequeña imagen que viaja
hasta la misteriosa latitud del deseo,
extraña imagen la de tu cuerpo,
alto, limpio, grácil,
curvado como un laúd.
Estéril rostro el tuyo
que no rozará el silencio de mis labios,
pelo de espiga, brillante al sol,
trenzado sobre la nuca
como un racimo de flores.
Es así tu imagen de cazadora,
los sitios reverberan en tu presencia:
los monumentos, los cines,
los bares y los amigos,
el mar que escucha tus pasos
la ventana desde la que miro la prontitud
con que escapas a la rutina del día
en pos del aliento próximo de los jóvenes
que te abrazan.
Solo una imagen dentro que me posee,
la de afuera es golondrina libre,
metáfora que no puede ser descifrada,
misterio arcano de una hembra
indócil.
Pequeña imagen que viaja
hasta la misteriosa latitud del deseo,
extraña imagen la de tu cuerpo,
alto, limpio, grácil,
curvado como un laúd.
Estéril rostro el tuyo
que no rozará el silencio de mis labios,
pelo de espiga, brillante al sol,
trenzado sobre la nuca
como un racimo de flores.
Es así tu imagen de cazadora,
los sitios reverberan en tu presencia:
los monumentos, los cines,
los bares y los amigos,
el mar que escucha tus pasos
la ventana desde la que miro la prontitud
con que escapas a la rutina del día
en pos del aliento próximo de los jóvenes
que te abrazan.
Solo una imagen dentro que me posee,
la de afuera es golondrina libre,
metáfora que no puede ser descifrada,
misterio arcano de una hembra
indócil.