Tu nombre me llamó, dejé la gran ciudad

penabad57

Poeta veterano en el portal
La partida de un tren fue el arranque,
al final, una curva ante mí, la llamada.

Se multiplicó el aliento de la especie,
se multiplicaron los números en los dinteles,
se multiplicó la presencia de los mendigos a mi lado.

Pero el cosmos brotaba como un jardín,
yo busqué las raíces del espectáculo
tras largas colas que negaron los inviernos.

Me perdí en los barrios inhóspitos,
anduve por las alamedas y los parques vacíos
sin que importara el fluir de las estaciones,
visité monumentos que solo había conocido en los libros,
la representación de los teatros abrió a mis ojos
los mundos invencibles, los diálogos celestes,
un coro de palabras que brillaban, como estrellas, en la infinitud.

Por la autopista de los días descarrilé, en la última curva
del camino vi un nombre que me llamaba a otro lugar, lejos.
 
La partida de un tren fue el arranque,
al final, una curva ante mí, la llamada.

Se multiplicó el aliento de la especie,
se multiplicaron los números en los dinteles,
se multiplicó la presencia de los mendigos a mi lado.

Pero el cosmos brotaba como un jardín,
yo busqué las raíces del espectáculo
tras largas colas que negaron los inviernos.

Me perdí en los barrios inhóspitos,
anduve por las alamedas y los parques vacíos
sin que importara el fluir de las estaciones,
visité monumentos que solo había conocido en los libros,
la representación de los teatros abrió a mis ojos
los mundos invencibles, los diálogos celestes,
un coro de palabras que brillaban, como estrellas, en la infinitud.

Por la autopista de los días descarrilé, en la última curva
del camino vi un nombre que me llamaba a otro lugar, lejos.

Es una suerte para quienes te leemos, que cada paisaje despierte en vos esa capacidad de mirar con magia.
No quiero repetirme, pero a veces tus poemas generan tantos climas, tanta admiración, que las palabras se quedan cortas.
Un abrazo.
 
Es una suerte para quienes te leemos, que cada paisaje despierte en vos esa capacidad de mirar con magia.
No quiero repetirme, pero a veces tus poemas generan tantos climas, tanta admiración, que las palabras se quedan cortas.
Un abrazo.
Gracias, amiga, uno de los motivos de seguir publicando aquí es tu constante apoyo. Un abrazo.
 
La partida de un tren fue el arranque,
al final, una curva ante mí, la llamada.

Se multiplicó el aliento de la especie,
se multiplicaron los números en los dinteles,
se multiplicó la presencia de los mendigos a mi lado.

Pero el cosmos brotaba como un jardín,
yo busqué las raíces del espectáculo
tras largas colas que negaron los inviernos.

Me perdí en los barrios inhóspitos,
anduve por las alamedas y los parques vacíos
sin que importara el fluir de las estaciones,
visité monumentos que solo había conocido en los libros,
la representación de los teatros abrió a mis ojos
los mundos invencibles, los diálogos celestes,
un coro de palabras que brillaban, como estrellas, en la infinitud.

Por la autopista de los días descarrilé, en la última curva
del camino vi un nombre que me llamaba a otro lugar, lejos.


Siempre me evocan pasiones las estaciones de tren, son como un universo de seres que entremezclan sus sueños con sus vidas y cada tomo va conformando el libro de las luces y las sombras. El ser amado vuela entre las vías y llega a destino, sea cual sea la ciudad o el punto desde el que partiera. Hermoso poema

Un abrazo.

Palmira
 
Siempre me evocan pasiones las estaciones de tren, son como un universo de seres que entremezclan sus sueños con sus vidas y cada tomo va conformando el libro de las luces y las sombras. El ser amado vuela entre las vías y llega a destino, sea cual sea la ciudad o el punto desde el que partiera. Hermoso poema

Un abrazo.

Palmira
Gracias, Palmira, por leer y por el comentario que dejas. Un abrazo.
 

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