Amor, un sólo dedo y ya me llueve
tu refugio teñido de escarlata.
Delgada tira en su caída leve
al seno albino de prisión desata.
Tus gotas se confunden con mi nieve.
Me ahogan más que el nudo de corbata.
Conquistas con tu océano el relieve.
De rosa es el velamen de fragata.
En tus ojos entiendo lo que dices.
El interior desborda lo que tiene.
El alma poco sabe de matices.
Por fin espero que este sueño drene.
Yo quisiera soplar tus nubes grises
y creer que mi brazo te sostiene.
Última edición: