El amor inconstante del corsario.
Mis ripios en el mar cosiendo redes.
Perdí la vista por leer tus labios.
Tu diario íntimo tu cuerpo alegre.
Te duele el campo abierto la ventisca.
Ahora pones precio a mis guitarras.
Y es digno de un olvido memorable.
Buscar aquella senda intransitada.
Quemando la merced los adjetivos.
Tu sed de inusitadas melodías.
Bufón soy a la entrada del teatro.
Placero de éste y otros orfanatos.
Deshice mil ofrendas en las puertas.
Cerradas por tu nombre siete letras.
Colecto el agua fría de esa estrella.
Sembrando siemprevivas en tu falda.
Con rimas que se escuchan cuando llueve.
Rogando que corrijas el rocío
atlántico de acordes y tonadas
que escribo pese a que
ya no me quieres.
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