Macalopez
Poeta adicto al portal
Tumbada en la claridad del aliento marino
pequeña y victoriosa aunque perdida entre trinos
presenté batalla
¿y perdí?
¿o perdimos?
Me perdí entre los mares
de las lenguas del rüido.
Mi propio ruido
mi propio e impecable,
disturbio inaudito
Roja quedó mi lengua
y la tuya, sin ritmos
detenidas de estrellas
surcadas de olvido,
y nos dedicamos a ser niños:
A rodar por la acera
a corear sin destino
a brillar como el oro
de la rueca,
furtivos.
No supe siquiera
enganchar en tu ojal
un hilo,
un simple cabello bastaba
para sentirme contigo.
Y ahora, en la distancia
cuando me acaparan los ruidos
el balbuceo de mi torpe boca
que sueña, tu ritmo,
la inaudita forma
de tus ojos, conmigo...
Ahora, ahora...
Tragaría mil fuegos
por coserme contigo!
pequeña y victoriosa aunque perdida entre trinos
presenté batalla
¿y perdí?
¿o perdimos?
Me perdí entre los mares
de las lenguas del rüido.
Mi propio ruido
mi propio e impecable,
disturbio inaudito
Roja quedó mi lengua
y la tuya, sin ritmos
detenidas de estrellas
surcadas de olvido,
y nos dedicamos a ser niños:
A rodar por la acera
a corear sin destino
a brillar como el oro
de la rueca,
furtivos.
No supe siquiera
enganchar en tu ojal
un hilo,
un simple cabello bastaba
para sentirme contigo.
Y ahora, en la distancia
cuando me acaparan los ruidos
el balbuceo de mi torpe boca
que sueña, tu ritmo,
la inaudita forma
de tus ojos, conmigo...
Ahora, ahora...
Tragaría mil fuegos
por coserme contigo!
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