Tus manos

Pedro Olvera

#ElPincheLirismo
Tus manos me copian como ningún espejo
y yo voy a tus manos a mirarme completo.
Cuando han pasado las diez o las once
y mi presencia se disuelve en el sudor la noche,
deseo que acudas a testificar mi rostro.
Tus dedos saben despejar las tinieblas hasta abrir mis ojos
y encender la imagen tuya que busco
entre horas de selva y señales de humo.

Te indago adentro, pero te prefiero afuera.
Te quiero por punto cardinal con goce de fronteras.
Cuando apagamos el mundo y nos quedamos a solas,
no te limitas a ser relieve cuando me tocas.
Tu tacto se expande en una caricia
que al recorrer mi cuerpo de ti palpitante, lo ilumina,
lo construye con la luz de tus dedos,
lo desviste del aire con la tangible claridad de tu deseo.

Tu mano entra en mi pecho con en un guante
para hacer de mi corazón un alto remolino de sangre.
Tus uñas escarban los ecos de un laberinto
y brotas de ahí como un brillante caudal de latidos.
Tus líneas me navegan la marea de mis labios:
soy una península, una extensión de tus blancas manos.
Rodéame, sítiame, abrázame y no me sueltes
si se hunde el sol en el mar de mi sombra, y tú vueles.

8 de enero de 2018
 
Apasionadas esas manos que te desvisten, se esconden y brotan en tí.
Me encantan las manos traviesas, esas tan difíciles de olvidar que
hasta merecen su propio poema, yo tengo unas así. Gracias por
compartirlo en el foro. Te dije que me encantó?? Besitos cariñosos
apretados en tus mejillas.
 
Tus manos me copian como ningún espejo
y yo voy a tus manos a mirarme completo.
Cuando han pasado las diez o las once
y mi presencia se disuelve en el sudor la noche,
deseo que acudas a testificar mi rostro.
Tus dedos saben despejar las tinieblas hasta abrir mis ojos
y encender la imagen tuya que busco
entre horas de selva y señales de humo.

Te indago adentro, pero te prefiero afuera.
Te quiero por punto cardinal con goce de fronteras.
Cuando apagamos el mundo y nos quedamos a solas,
no te limitas a ser relieve cuando me tocas.
Tu tacto se expande en una caricia
que al recorrer mi cuerpo de ti palpitante, lo ilumina,
lo construye con la luz de tus dedos,
lo desviste del aire con la tangible claridad de tu deseo.

Tu mano entra en mi pecho con en un guante
para hacer de mi corazón un alto remolino de sangre.
Tus uñas escarban los ecos de un laberinto
y brotas de ahí como un brillante caudal de latidos.
Tus líneas me navegan la marea de mis labios:
soy una península, una extensión de tus blancas manos.
Rodéame, sítiame, abrázame y no me sueltes
si se hunde el sol en el mar de mi sombra, y tú vueles.

8 de enero de 2018

Wow! que belleza hay en tus versos!!..."cuando apagamos el mundo...y nos quedamos a solas..." ohhh...te felicito...ha sido un placer...mis saludos!!
 
Tus manos me copian como ningún espejo
y yo voy a tus manos a mirarme completo.
Cuando han pasado las diez o las once
y mi presencia se disuelve en el sudor la noche,
deseo que acudas a testificar mi rostro.
Tus dedos saben despejar las tinieblas hasta abrir mis ojos
y encender la imagen tuya que busco
entre horas de selva y señales de humo.

Te indago adentro, pero te prefiero afuera.
Te quiero por punto cardinal con goce de fronteras.
Cuando apagamos el mundo y nos quedamos a solas,
no te limitas a ser relieve cuando me tocas.
Tu tacto se expande en una caricia
que al recorrer mi cuerpo de ti palpitante, lo ilumina,
lo construye con la luz de tus dedos,
lo desviste del aire con la tangible claridad de tu deseo.

Tu mano entra en mi pecho con en un guante
para hacer de mi corazón un alto remolino de sangre.
Tus uñas escarban los ecos de un laberinto
y brotas de ahí como un brillante caudal de latidos.
Tus líneas me navegan la marea de mis labios:
soy una península, una extensión de tus blancas manos.
Rodéame, sítiame, abrázame y no me sueltes
si se hunde el sol en el mar de mi sombra, y tú vueles.

8 de enero de 2018
Nada como el tacto del ser amado para agitar nuestros mares o calmar nuestra ansiedad por pertenecer.
Muy bello poema y vehemente también.
Saludos
 
Pedro querido, me encanta leer poemas tuyos de otras épocas, me confirma que venís así de otra vida, así de grandioso, así de POETA...
Abrazazo con mucho cariño y mucha admiración.
 
Tus manos me copian como ningún espejo
y yo voy a tus manos a mirarme completo.
Cuando han pasado las diez o las once
y mi presencia se disuelve en el sudor la noche,
deseo que acudas a testificar mi rostro.
Tus dedos saben despejar las tinieblas hasta abrir mis ojos
y encender la imagen tuya que busco
entre horas de selva y señales de humo.

Te indago adentro, pero te prefiero afuera.
Te quiero por punto cardinal con goce de fronteras.
Cuando apagamos el mundo y nos quedamos a solas,
no te limitas a ser relieve cuando me tocas.
Tu tacto se expande en una caricia
que al recorrer mi cuerpo de ti palpitante, lo ilumina,
lo construye con la luz de tus dedos,
lo desviste del aire con la tangible claridad de tu deseo.

Tu mano entra en mi pecho con en un guante
para hacer de mi corazón un alto remolino de sangre.
Tus uñas escarban los ecos de un laberinto
y brotas de ahí como un brillante caudal de latidos.
Tus líneas me navegan la marea de mis labios:
soy una península, una extensión de tus blancas manos.
Rodéame, sítiame, abrázame y no me sueltes
si se hunde el sol en el mar de mi sombra, y tú vueles.

8 de enero de 2018
Buenas tardes
Unas lindas letras para mi paseo por el foro
gracias por compartirlas
un saludo
 
Tus manos me copian como ningún espejo
y yo voy a tus manos a mirarme completo.
Cuando han pasado las diez o las once
y mi presencia se disuelve en el sudor la noche,
deseo que acudas a testificar mi rostro.
Tus dedos saben despejar las tinieblas hasta abrir mis ojos
y encender la imagen tuya que busco
entre horas de selva y señales de humo.

Te indago adentro, pero te prefiero afuera.
Te quiero por punto cardinal con goce de fronteras.
Cuando apagamos el mundo y nos quedamos a solas,
no te limitas a ser relieve cuando me tocas.
Tu tacto se expande en una caricia
que al recorrer mi cuerpo de ti palpitante, lo ilumina,
lo construye con la luz de tus dedos,
lo desviste del aire con la tangible claridad de tu deseo.

Tu mano entra en mi pecho con en un guante
para hacer de mi corazón un alto remolino de sangre.
Tus uñas escarban los ecos de un laberinto
y brotas de ahí como un brillante caudal de latidos.
Tus líneas me navegan la marea de mis labios:
soy una península, una extensión de tus blancas manos.
Rodéame, sítiame, abrázame y no me sueltes
si se hunde el sol en el mar de mi sombra, y tú vueles.

8 de enero de 2018
Cuanta belleza desplegas en esta entrega querido Pedro. La manos guardan un universo lleno de detalles, pero especialmente, hablan con su tacto; son capaces de hacer sentir, lo que otros sentidos no pueden.
Gracias por compartir tu sentir hecho verbo.
Mi abrazo y admiración siempre.
Camelia
 

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