Anaa
Poeta asiduo al portal
Senderos del alma son tus ojos,
fluyendo como fuentes en el desierto
proyectando tus sueños más furtivos,
hacia un destino finamente incierto.
Con el viento siempre en contra,
y el cabello acariciándote la cara
fluye de la espesura de tus pestañas,
el reflejo aun virgen de tu mirada.
Ojos lucidos como un día en celo,
tan dóciles que al color deja vacío
cargando en su memoria sin miedos,
los primeros deseos del rocío.
Y yo que te miro desde lejos,
desvelos y ansias de otros tiempos
altos muros sellados por el destino,
me detienen lejos de tu encuentro.
Tejo unos caminos imposibles,
con agujas que no frenan el tiempo
hacia unos ojos de belleza manifiesta,
que se alejan ajenos a los míos.
sin rozar mi lánguido invierno.
fluyendo como fuentes en el desierto
proyectando tus sueños más furtivos,
hacia un destino finamente incierto.
Con el viento siempre en contra,
y el cabello acariciándote la cara
fluye de la espesura de tus pestañas,
el reflejo aun virgen de tu mirada.
Ojos lucidos como un día en celo,
tan dóciles que al color deja vacío
cargando en su memoria sin miedos,
los primeros deseos del rocío.
Y yo que te miro desde lejos,
desvelos y ansias de otros tiempos
altos muros sellados por el destino,
me detienen lejos de tu encuentro.
Tejo unos caminos imposibles,
con agujas que no frenan el tiempo
hacia unos ojos de belleza manifiesta,
que se alejan ajenos a los míos.
sin rozar mi lánguido invierno.