Eso de acostarse escuchando los pájaros;
mitad silencio, mitad canto,
como adioses que nunca son finales
porque siempre algo queda en los umbrales.
O morir de nada en cada amanecer
sin cejar de crecer en cada anochecer,
en la orfandad de los recuerdos,
alrededor de los tiempos en desbandada.
Eso, todo eso y más que eso, tú lo sabes:
una montaña de seda en lo azul del cielo,
un incendio de lágrimas como estrellas:
eso, sólo eso y más que eso, tú lo ignoras.
mitad silencio, mitad canto,
como adioses que nunca son finales
porque siempre algo queda en los umbrales.
O morir de nada en cada amanecer
sin cejar de crecer en cada anochecer,
en la orfandad de los recuerdos,
alrededor de los tiempos en desbandada.
Eso, todo eso y más que eso, tú lo sabes:
una montaña de seda en lo azul del cielo,
un incendio de lágrimas como estrellas:
eso, sólo eso y más que eso, tú lo ignoras.
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