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Umbrales

SRH

Poeta fiel al portal
Eso de acostarse escuchando los pájaros;
mitad silencio, mitad canto,
como adioses que nunca son finales
porque siempre algo queda en los umbrales.

O morir de nada en cada amanecer
sin cejar de crecer en cada anochecer,
en la orfandad de los recuerdos,
alrededor de los tiempos en desbandada.

Eso, todo eso y más que eso, tú lo sabes:
una montaña de seda en lo azul del cielo,
un incendio de lágrimas como estrellas:
eso, sólo eso y más que eso, tú lo ignoras.
 
Última edición:
Eso de acostarse escuchando los pájaros;
mitad silencio, mitad canto,
como adioses que nunca son finales
porque siempre algo queda en los umbrales.

O morir de nada en cada amanecer
sin cejar de crecer en cada anochecer,
en la orfandad de los recuerdos,
alrededor de los tiempos en desbandada.

Eso, todo eso y más que eso, tú lo sabes:
una montaña de seda en lo azul del cielo,
un incendio de lágrimas como estrellas:
eso, sólo eso y más que eso, tú lo ignoras.
Formalidades de esa intensidad amorosa donde uno proclama
los recuerdos y esas esencias nocturnas que son como el
vaiven que todavia mantiene vivo el sentimiento.
bellissimo. saludos amables de luzyabsenta
 
POEMA RECOMENDADO

MUNDOPOESIA.COM


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CON TODO EL CARIÑO DE MUNDOPOESIA.COM

 
Eso de acostarse escuchando los pájaros;
mitad silencio, mitad canto,
como adioses que nunca son finales
porque siempre algo queda en los umbrales.

O morir de nada en cada amanecer
sin cejar de crecer en cada anochecer,
en la orfandad de los recuerdos,
alrededor de los tiempos en desbandada.

Eso, todo eso y más que eso, tú lo sabes:
una montaña de seda en lo azul del cielo,
un incendio de lágrimas como estrellas:
eso, sólo eso y más que eso, tú lo ignoras.


Tu manera de comunicar tiene la hermosa sencillez de las cosas profundas.
Y las imágenes son bellísimas también.
Fue un gusto leerte en esta mañana.
Saludos, poeta.
 
Eso de acostarse escuchando los pájaros;
mitad silencio, mitad canto,
como adioses que nunca son finales
porque siempre algo queda en los umbrales.

O morir de nada en cada amanecer
sin cejar de crecer en cada anochecer,
en la orfandad de los recuerdos,
alrededor de los tiempos en desbandada.

Eso, todo eso y más que eso, tú lo sabes:
una montaña de seda en lo azul del cielo,
un incendio de lágrimas como estrellas:
eso, sólo eso y más que eso, tú lo ignoras.

Escuchar los sonidos de la naturaleza es lo más relajante que se conoce. Un placer detenerse en tu obra y disfrutar de tu pluma amigo poeta.
Un fuerte abrazo.

 
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