alexander akerman
Poeta recién llegado
Un adiós en medio de una nota de violín;
si, triste sonar de un violín ya añejo,
consejero de los años y del tiempo,
del ayer, del sentir insensato de la vida; del fin.
Me desperté de pronto, pesándolas en las penumbras de mi tristeza,
de mi soledad, acostado en el cuarto oscuro de mi desesperación.
Ya es la hora mi dulce corazon,
la hora de partir hacia el camino,
el camino que conduce a mi tranquilidad eterna.
si, triste sonar de un violín ya añejo,
consejero de los años y del tiempo,
del ayer, del sentir insensato de la vida; del fin.
Me desperté de pronto, pesándolas en las penumbras de mi tristeza,
de mi soledad, acostado en el cuarto oscuro de mi desesperación.
Ya es la hora mi dulce corazon,
la hora de partir hacia el camino,
el camino que conduce a mi tranquilidad eterna.