• MundoPoesía se ha renovado! Nuevo diseño y nuevas funciones. Ver cambios

Un dios sufrido-.

BEN.

Poeta que considera el portal su segunda casa
Hay demasiadas cordilleras

demasiadas lejanías extáticas

demasiadas inmovilidades pertenecientes

al aire. Son diatribas, búsquedas, humedades

entorno a un mismo hueco: diapositivas

vendidas por un carcelero idéntico.

Hay demasiadas huellas, participando

de lo explorado, iniciando vacilantes

nieblas, profanando el lugar de tantos

hermosos fragmentos. Son tristezas

y un poco de llanto, meditaciones

quizás, alrededor de una caverna.

Umbríos deterioros de una pierna,

de un cadáver, de una repugnante

misiva. Buscan serpientes y pieles,

arenas territoriales, arcillas crepitantes,

urdimbres solidarias, sombras ejecutantes.

Un cierto hedor a piedra consentida,

a recuerdo inamovible, a resultado consecuente.

Hay una cordillera y un mapa de topónimos,

un escueto río atravesando parcelas, y allá,

otro que esquiva la ciudadela y sus portalones.

Recuerdo mis labios entre sus cejas; mi mentón

consumando la abertura; arpones derribados por exigentes

episodios de locura. Y sollozo y miento y digo verdades,

y expongo mi cordura

a los valles recipientes de sangre y vómito.

Mis piernas callan lo que las pies han aplastado livianamente:

huertos, olivos, macizos detenidos en la espesura vertical,

horizontales roquedales, absortos castillos derrumbados.

Miro y toco y digo alrededor, cerca, próximo, o lejos,

como un dios sufrido que titubea.

©

Imagen 065.jpg
 

Archivos adjuntos

  • Imagen 065.jpg
    Imagen 065.jpg
    959,2 KB · Visitas: 255
Última edición:
Hay demasiadas cordilleras

demasiadas lejanías extáticas

demasiadas inmovilidades pertenecientes

al aire. Son diatribas, búsquedas, humedades

entorno a un mismo hueco: diapositivas

vendidas por un carcelero idéntico.

Hay demasiadas huellas, participando

de lo explorado, iniciando vacilantes

nieblas, profanando el lugar de tantos

hermosos fragmentos. Son tristezas

y un poco de llanto, meditaciones

quizás, alrededor de una caverna.

Umbríos deterioros de una pierna,

de un cadáver, de una repugnante

misiva. Buscan serpientes y pieles,

arenas territoriales, arcillas crepitantes,

urdimbres solidarias, sombras ejecutantes.

Un cierto hedor a piedra consentida,

a recuerdo inamovible, a resultado consecuente.

Hay una cordillera y un mapa de topónimos,

un escueto río atravesando parcelas, y allá,

otro que esquiva la ciudadela y sus portalones.

Recuerdo mis labios entre sus cejas; mi mentón

consumando la abertura; arpones derribados por exigentes

episodios de locura. Y sollozo y miento y digo verdades,

y expongo mi cordura

a los valles recipientes de sangre y vómito.

Mis piernas callan lo que las pies han aplastado livianamente:

huertos, olivos, macizos detenidos en la espesura vertical,

horizontales roquedales, absortos castillos derrumbados.

Miro y toco y digo alrededor, cerca, próximo, o lejos,

como un dios sufrido que titubea.

©

Ver el archivos adjunto 49571

Excelente!! muy bella lectura, querido compañero Ben, realmente valioso tu arte. Un abrazo, felices días.
 

MundoPoesía se mantiene gracias a la publicidad y al apoyo (opcional) de nuestra comunidad.

♥ Hacer una donación
Atrás
Arriba