Darío Nervo
Poeta que considera el portal su segunda casa
—¿Adónde está mi madre? preguntó, con el alma empozada de angustia. —murió, hace años murió, respondieron; entonces, como tumbado por un dolor profundo, puso sus manos sobre su cabeza y lloró desconsoladamente.
—¡Está viva, no te preocupes, te llevaremos con ella el fin de semana!, Le volvieron a decir. Entonces, él se sintió aliviado, como el niño ingenuo que cree en las mentiras de los adultos.
El Alzheimer se estaba llevando al olvido, cada día, muchos de los recuerdos que quedaban en la memoria del abuelo...
—¡Está viva, no te preocupes, te llevaremos con ella el fin de semana!, Le volvieron a decir. Entonces, él se sintió aliviado, como el niño ingenuo que cree en las mentiras de los adultos.
El Alzheimer se estaba llevando al olvido, cada día, muchos de los recuerdos que quedaban en la memoria del abuelo...