JuanSan
Poeta fiel al portal
Es la hora,
Adrián entra a quirófano
y moviendo su cuna
me dió su mano...
...fueron los pasos más preocupados
de todo mi kilometraje,
el sonreía
aunque sabía que pasaba algo
y al llegar a la puerta
dijeron que ese era el lugar
donde teníamos que esperar,
nada inspirador,
sala de tecnicolor alicatado,
no por gusto
sino porque los años causaron estragos
en este viejo hospital.
No se cómo explicar
la intensidad de mi beso,
aún sabiendo
que no era una operación
a corazón abierto,
le besé
como si fuera la última vez
y solté mi mano...
...juro por Dios que sentí
que me arrancaban algo,
y su mirada
cargada de miedo
buscando mi mirada
se clavó en mi pecho,
él no entendía nada,
no entendía que mamá y papá
le dejaran sólo tras la puerta,
no lloró,
ni una lágrima,
pero me miró
y aunque no dijo nada
me habló pidiéndome una explicación...
...y la puerta se cerró,
poniendo en marcha
un reloj de segundos obesos,
lentos,
pesados,
con falta de oxígeno
y latidos alterados,
un reloj que trajo
trágicos pensamientos,
la zozobra del barco,
el dolor máximo
rápidamente apartados
con el sabor de un cigarro,
por conversaciones de saldo
de esas
que dos segundos después
ni recuerdas,
3000 pasos
en 20 metros cuadrados
y del tic
al tac
pasaban años
y cada vez que abrían las puertas
yo sufría leves paros cardíacos,
dos horas
como dos siglos
hasta que dijeron
"¿familia de Adrián Sánchez Trigo? "
no se si caminé
o llegué hasta allí volando,
pero escuché las palabras más bellas
que he escuchado en muchos años,
vuestro hijo está bien
y pronto volverá a vuestros brazos.
Adrián entra a quirófano
y moviendo su cuna
me dió su mano...
...fueron los pasos más preocupados
de todo mi kilometraje,
el sonreía
aunque sabía que pasaba algo
y al llegar a la puerta
dijeron que ese era el lugar
donde teníamos que esperar,
nada inspirador,
sala de tecnicolor alicatado,
no por gusto
sino porque los años causaron estragos
en este viejo hospital.
No se cómo explicar
la intensidad de mi beso,
aún sabiendo
que no era una operación
a corazón abierto,
le besé
como si fuera la última vez
y solté mi mano...
...juro por Dios que sentí
que me arrancaban algo,
y su mirada
cargada de miedo
buscando mi mirada
se clavó en mi pecho,
él no entendía nada,
no entendía que mamá y papá
le dejaran sólo tras la puerta,
no lloró,
ni una lágrima,
pero me miró
y aunque no dijo nada
me habló pidiéndome una explicación...
...y la puerta se cerró,
poniendo en marcha
un reloj de segundos obesos,
lentos,
pesados,
con falta de oxígeno
y latidos alterados,
un reloj que trajo
trágicos pensamientos,
la zozobra del barco,
el dolor máximo
rápidamente apartados
con el sabor de un cigarro,
por conversaciones de saldo
de esas
que dos segundos después
ni recuerdas,
3000 pasos
en 20 metros cuadrados
y del tic
al tac
pasaban años
y cada vez que abrían las puertas
yo sufría leves paros cardíacos,
dos horas
como dos siglos
hasta que dijeron
"¿familia de Adrián Sánchez Trigo? "
no se si caminé
o llegué hasta allí volando,
pero escuché las palabras más bellas
que he escuchado en muchos años,
vuestro hijo está bien
y pronto volverá a vuestros brazos.
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