Maroc
Alberto
Nací con este cuerpo de azucena
que bebe con dulzura agua del río,
me gusta desechar a lo vacío,
me gusta no tirar desde una almena,
me gusta tener mío y de lo mío,
pasar de los pesares y la pena,
tomarme una tisana con la cena
corriendo sin tomar ningún desvío,
disfruto de las gotas de roció
que bajan por la vida tan serena,
me traba la tiniebla y lo sombrío,
desecho el eslabón de una cadena
pues nunca me dio miedo el desafío
y muero por el son de una melena,
jamás habré sentido tanto frío
que cuando vi la sangre de una vena
entre mis manos de miel y hierbabuena
pasando por las canas de un estío,
no gusto del venir de escalofrío
ni del llegar penoso de una escena.
Y ese “pío pío que yo no he sío”.
que bebe con dulzura agua del río,
me gusta desechar a lo vacío,
me gusta no tirar desde una almena,
me gusta tener mío y de lo mío,
pasar de los pesares y la pena,
tomarme una tisana con la cena
corriendo sin tomar ningún desvío,
disfruto de las gotas de roció
que bajan por la vida tan serena,
me traba la tiniebla y lo sombrío,
desecho el eslabón de una cadena
pues nunca me dio miedo el desafío
y muero por el son de una melena,
jamás habré sentido tanto frío
que cuando vi la sangre de una vena
entre mis manos de miel y hierbabuena
pasando por las canas de un estío,
no gusto del venir de escalofrío
ni del llegar penoso de una escena.
Y ese “pío pío que yo no he sío”.
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