Maktú
Poeta que considera el portal su segunda casa
Un tiempo, un sortilegio evanescente,
la noche recetándote cordura,
la luna dando sol a tu estatura
con vistas a un milagro disidente.
Un solo resonando persistente
de un lírico violín sin partitura,
azúcar de benéfica dulzura,
sonora como un verso incandescente.
Te escapas entre luces de colores
al sitio más distante del sendero
-que va de tu cariño a tus temores-
en busca del camino más certero
que colme tu existencia de favores
y libre te haga libre y verdadero.
la noche recetándote cordura,
la luna dando sol a tu estatura
con vistas a un milagro disidente.
Un solo resonando persistente
de un lírico violín sin partitura,
azúcar de benéfica dulzura,
sonora como un verso incandescente.
Te escapas entre luces de colores
al sitio más distante del sendero
-que va de tu cariño a tus temores-
en busca del camino más certero
que colme tu existencia de favores
y libre te haga libre y verdadero.