Eme Singer
Poeta recién llegado
El camino estaba lleno de cristales rotos
y de gasolina.
Nosotros sólo queríamos
una casa en la montaña
donde congelarnos los huesos
mientras veíamos arder,
en aquella vieja chimenea de piedra,
todos los temores.
Pero nunca fue fácil,
cariño.
Lo supimos desde antes de conocernos
y lo sabremos
incluso después de muertos.
Y cuando la tormenta pase
y sólo queden un montón de árboles rotos
-y leña mojada-
esparcidos por el suelo,
tendremos que salir a recoger
lo que quede de nosotros
y volver a reconstruir el tejado
para que las noches de diciembre
no nos dejen tiritando.
y de gasolina.
Nosotros sólo queríamos
una casa en la montaña
donde congelarnos los huesos
mientras veíamos arder,
en aquella vieja chimenea de piedra,
todos los temores.
Pero nunca fue fácil,
cariño.
Lo supimos desde antes de conocernos
y lo sabremos
incluso después de muertos.
Y cuando la tormenta pase
y sólo queden un montón de árboles rotos
-y leña mojada-
esparcidos por el suelo,
tendremos que salir a recoger
lo que quede de nosotros
y volver a reconstruir el tejado
para que las noches de diciembre
no nos dejen tiritando.